Para después del 2005 no hay proyectos concretos de expansión y modernización en el Canal de Panamá, pero uno de los aspectos que concentra la atención inmediata de las autoridades es la disposición de agua para el funcionamiento de la vía acuática, informó Agustín A. Arias, director de la Oficina de Proyectos de Capacidad.
Arias recordó las medidas que se tuvieron que aplicar cuando por efectos de El Niño y la consiguiente escasez de agua, los usuarios sufrieron la restricción en el calado de la naves.
Indicó que para los usuarios, una ruta que no garantice abastecimiento de agua para poder transportar la carga máxima, no es confiable.
Destacó que desde que se construyó el Canal nunca se había registrado la situación experimentada en 1997 con el Lago Gatún, el que no se pudo llenar a su capacidad máxima por la sequía, y obligó a una reducción del 20% de la capacidad de carga, situación que no es rentable para quienes utilizan la ruta.
Indicó que la Autoridad del Canal de Panamá se encuentra en la fase de identificar los proyectos que ayudarán a mantener los niveles de competitividad y eficiencia en la ruta transítmica, tomando en cuenta las necesidades hídricas.
Arias enfatizó que en el área canalera se genera el 95% del agua cruda que se potabiliza para abastecer 1.4 millones de habitantes de Colón, San Miguelito, la capital, Arraiján y La Chorrera, por lo que se toman en cuenta las necesidades de garantizar cantidad y calidad de agua en la cuenca, que para el año 2010 enfrentará serios problemas para poder cumplir con la demanda de agua de los usuarios y las poblaciones.
La población que consume agua proveniente de la cuenca, así como los tránsitos por el Canal, se podrán duplicar en los próximos 30 años.
Ilustró que en el caso del Lago Alajuela, que sirve agua para el funcionamiento del Canal, no se han hecho modificaciones desde su construcción, al igual que en los canales de navegación del Lago Gatún.
Sustentó igualmente que en un futuro cercano, la reconversión de bases militares a usos turísticos y comerciales, demandará gran disposición de agua, la que también debe garantizarse.
Según el director de la Oficina de Proyectos de Capacidad del Canal, los estudios que se hacen tienen como objetivos aumentar capacidad de almacenaje de agua o la búsqueda de fuentes adicionales.
Precisamente de estas necesidades surgió la ampliación de la extensión de la Cuenca Hidrográfica del Canal de Panamá, mediante la Ley 44 de agosto de 1999.
Los estudios preliminares apuntan a construir embalses y túneles de hasta 18 kilómetros, tomando como base los ríos Coclé del Norte, Indic y Caño Sucio, en la parte occidental de la cuenca.
Arias señaló que la construcción de túneles no sería nada nuevo, pues similares existen en Fortuna, y que en el río Indio se iniciaron los estudios preliminares, en tanto que en dos meses arrancarán los de Coclé del Norte y Caño Sucio.
Los estudios en el área incluyen análisis de suelos y topografía, calidad y cantidad de agua, ambientales y aspectos socioeconómicos.
Sobre las aprensiones de los pobladores de las áreas hacia donde se ha extendido la cuenca, indicó que en algunos casos ha habido escasez de información verídica, por lo que un equipo de la entidad se mantiene en contacto con los ciudadanos para ilustrarlos debidamente.
Indicó que actualmente hay un plan de ordenamiento territorial y actualizan cifras de pobladores para identificar las actividades que permitan organizar y capacitar a las comunidades.
Estos estudios que permitirán determinar la viabilidad de algunos proyectos, finalizarían en el 2001.
Arias informó además que en el caso del proyecto en la parte occidental de la cuenca, de llegar a ejecutarse conllevaría beneficios adicionales a las comunidades por la posible construcción de una hidroeléctrica, capacitación de mano de obra, carreteras, fuentes de agua para consumo humano e irrigación, programas de asistencia técnica y oportunidades para proyectos ecoturísticos.
No obstante, señaló que será la evaluación rigurosa de esta alternativa la que determinará su factibilidad, tomando en cuenta el área de influencia y los impactos que puedan tener sobre las comunidades y su estilo de desarrollo.
Al referirse al potencial de desarrollo, el funcionario puso como ejemplo los logros del Valle del Tennessee, en Estados Unidos, que se ha convertido en un área próspera en donde se ha mejorado notablemente el nivel de vida de los ciudadanos.
Tennessee es un estado localizado en el centro sudeste, con un río del mismo nombre de 1,600 kilómetros en cuyo valle se han realizado gigantescas obras de ordenación hidráulica.