Nación

Crítica situación en centro educativo

Es una comunidad de extrema pobreza. Son agricultores de subsistencia. Muchos pagan la mensualidad del internado con el trueque de sus cosechas. Otros ni siquiera tienen con qué pagar. La escuela no los rechaza... pero ya no tienen recursos.


Son estudiantes de extrema pobreza. Para llegar a su escuela tienen que caminar 4, 6 y 8 horas, y cuando llegan, ya no los espera el cuarto de leche porque el Ministerio de Educación ya no se los da. La situación en el Centro de Educación Básica de Los Llanos de Ocú, en la provincia de Herrera, es tan crítica que la directora tuvo que cerrar el servicio de internado durante unos días porque no tenía con qué alimentar a los estudiantes.
El problema se ha agravado por la falta de recursos económicos y porque aún no se ha nombrado a dos trabajadoras manuales, un conductor y a un profesor de cómputo, para suplir las demandas de este centro que atiende a una población de 347 estudiantes entre primaria y premedia. Las trabajadoras manuales a la vez se deben encargar de preparar los alimentos de los estudiantes.
Los jóvenes internos tienen que pasar montañas, ríos y parajes inhóspitos para llegar. Algunos hacen travesías de 6, 8 y 10 horas y luego abordan un transporte para finalmente llegar a la escuela. Otros, que viven en los potreros, salen a las cuatro de la madrugada para estar a tiempo en las clases. Esta situación la viven tanto los internos como los que acuden a diario a la escuela, con la agravante de que cuando llegan, después de extenuantes caminatas en ayuno, ya no reciben la leche.
Pese a que en las instalaciones también funciona la sección primaria, el Ministerio de Educación no les suministra la galleta nutricional a los estudiantes.
Para ellos, como los de primaria, tanto la crema nutritiva como el almuerzo diario peligran porque no hay personal para prepararlo.
También están en peligro los programas de huertos escolares y de cría de aves, cerdos y terneros, que servían de apoyo para la alimentación de los niños de primaria y premedia de este centro que es modelo a nivel nacional y demostrativo de la región herrerana.
Este centro cubre desde primero hasta el noveno grado. A los niños en primaria y premedia se les enseña además de las asignaturas académicas, las de agropecuaria.
En agropecuaria se combina la teoría con la práctica y los estudiantes aprenden diferentes técnicas de cultivos, a utilizar sus herramientas, a guardarlas y a usar plaguicidas orgánicos.
La escuela desarrolla un programa de agricultura orgánica que consiste en preparar la tierra con abono orgánico y a utilizar plantas, semillas y otros elementos como plaguicidas orgánicos, sin necesidad de acudir a los agroquímicos, que son costosos y dañinos.
Las técnicas de agricultura orgánica les permiten usar elementos propios de su entorno como la tierra, cal, estiércol de gallinas, cascarilla de arroz, y otras propias de su actividad de subsistencia.
Con estas técnicas, pese a las dificultades económicas y propias de esa área, los estudiantes han logrado cosechar algunos productos y criar animales para suplir sus necesidades alimentarias, obtener recursos e invertirlos en nuevos proyectos.
Pero resulta que la alta morosidad en el pago de los internados, la larga sequía en la región, la tardanza en el nombramiento de educadores de Agropecuaria, y la falta de fondos para pagar trabajadoras manuales y a una inspectora, les ha impedido comprar insumos para cultivar, alimentar a los animales y darle mantenimiento a la granja.
Tampoco tienen un conductor. El último conductor nombrado por el Ministerio lo trasladaron en mayo del 2001, por enfermedad, a la regional y hasta la fecha no han asignado a otro.
No han nombrado al profesor de Informática, y para darle uso a las 23 computadoras donadas por el Programa de Desarrollo Educativo (PRODE), los padres de familia pagan B/. 5.00 al mes para cubrir los honorarios del profesor, explica la directora del plantel, Prof. Carmen Martínez.
Martínez manifestó que aunque el Fondo de Inversión Social (FIS) les dona los alimentos para el almuerzo de primaria, los padres también tienen que pagar B/. 1.50 al mes para el personal que prepara la crema y los alimentos de los niños porque cuando se dependía de las madres de familia la responsabilidad siempre recaía en las mismas y se decidió entonces darle una paga simbólica.
Para complementar el almuerzo de los niños de primaria, la premedia les donaba la carne de gallina, de cerdo o de ganado, producto de la crías de estos animales. Pero ya no hay.
Pero como la población que asiste a la escuela es muy pobre y depende de la agricultura de subsistencia, se le hace muy difícil pagar B/. 11 por mes por cada estudiante para cubrir el desayuno, almuerzo, cena y el hospedaje.
La profesora Martínez señala que muchos lo hacían con productos, pero como la sequía fue muy larga no han tenido cosechas y la morosidad es muy alta. Manifestó que la situación es tan crítica que tuvo que cerrar el internado por cuatro días, porque no tenían con qué alimentar a los estudiantes.
Para ayudar un poco, en premedia se le pidió a los padres B/. 2.75 por semana para que les fuera más fácil cubrir la cuota mensual ( de 11 balboas), pero muchos tienen 2 y 3 hijos y no han podido pagarla. La situación se mejoró un poco porque el departamento de Nutrición del Ministerio de Educación les envió semillas de arroz, maíz y frijoles, donadas por el FIS, y ellos, por su cuenta, están cultivando habichuelas, comenta la profesora Martínez.
El Centro de Educación Básica General Los Llanos de Ocú está ubicado en la comunidad del mismo nombre, que es una zona de extrema pobreza del distrito de Ocú, provincia de Herrera, donde los suelos son áridos y ácidos, y su población vive de la agricultura de subsistencia y algunos luchan por una autosostenible.
Una alternativa Por esa situación de pobreza, el centro desarrolla un programa de agricultura orgánica en el que participan todos los estudiantes desde primaria hasta premedia.
A los jóvenes se les enseñan las técnicas de agricultura orgánica, la elaboración de abono orgánico con recursos propios del área, el uso menos riesgoso de los agroquímicos y el de plaguicidas orgánicos.
Este programa tiene dos años de haberse iniciado y han cosechado ñame, otoe y maíz. También han criado cerdos, gallinas y terneros. La directora del centro, profesora Martínez, comenta que los productos que consumen de estas cosechas para la alimentación de los estudiantes del internado tienen que pagarlo y destinarlo al Fondo Agropecuario.
Este fondo lo maneja la escuela y se usa para comprar insumos e invertir en nuevos proyectos como compra de cerdos, siembra de árboles frutales y hortalizas, que se desarrollan con el apoyo de los tres profesores de agropecuaria.
El centro tiene 347 estudiantes de los cuales 147 son de primaria, 200 de premedia y de esos 57 son del internado. Pese a las limitaciones económicas están tratando que la escuela esté representada en el próximo Festival del Manito, que se realizará en agosto.
La próxima semana tendrán actividades de las que saldrán los fondos para financiar la movilización de los estudiantes que participarán en cantaderas, en grito, saloma, décima, la presentación del Manito y la reina del plantel.
Además, aprovecharán para presentar una muestra de cómo se produce con agricultura orgánica, técnica que impulsan para obtener productos libres de agroquímicos y a la vez enseñarles a los futuros agricultores el uso menos riesgoso de estos productos, que por su abuso, disposición inadecuada, mezclas peligrosas y la exposición por la ausencia del equipo adecuado para protegerse han causado enfermedades, incapacidad para seguir trabajando y han sido causa de muerte.


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125310
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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