Nación

CSS no tiene obligación de contratar a Jessica Mendoza

Los abogados nunca presentaron una acción administrativa para evitar su separación, sostuvo Rolando Villalaz.


La Caja de Seguro Social (CSS) no tiene ninguna obligación de contratar a la Dra. Jessica Mendoza para que termine su internado, porque sus abogados nunca ejercieron una acción administrativa para evitar su separación del cargo, manifestó el subdirector de la institución Rolando Villalaz.
Villalaz explicó que la CSS nunca recibió una orden para restituirla, porque evidentemente como ella estaba bajo un contrato, sus abogados debieron presentar la acción en el campo administrativo a lo interno de la institución y después en la Sala Tercera de la Corte Suprema, para que fueran los Magistrados de la Sala quienes dijeran que como fue eximida de responsabilidad en el campo penal y en el administrativo ejerció sus acciones, entonces cabría su restitución. El subdirector de la Caja manifiesta que sus abogados no interpusieron ninguna medida cuando ella fue separada de la institución y para ellos es jurídicamente extemporáneo poder darle trámite ahora.
Lo que ellos deben hacer es acudir a la Sala Tercera Contencioso de la Corte, que es la competente, para que decida si nosotros estamos o no obligados a restituirla, asegura Villalaz. Explica que ningún fallo penal de un juzgado permite restituir o no a un funcionario independientemente de que haya sido eximido de responsabilidad.
El Panamá América trató de contactar vía telefónica a Carlos Carrillo, abogado de Jessica Mendoza, pero no obtuvo respuesta. Por su parte el Consejo Técnico de Salud no está analizando este caso porque no tiene ninguna competencia debido a que ella no ha terminado su proceso de internado y tiene una relación laboral administrativa con la CSS, aseguró Esteban Morales, quien preside este cuerpo.
Morales manifestó que el Consejo está involucrado en expedir o no la idoneidad a los profesionales de la Salud y cuando Mendoza finalice su internado tendrá que someterles su solicitud de idoneidad, y en ese momento evaluarán su situación en caso de que sea necesario hacerla.
El 1 de marzo de 2002, un jurado de conciencia declaró inocente a la Dra. Jessica Mendoza, del homicidio de su madre Maribel Batista, ocurrido el 8 de junio de 2000. Hasta esa fecha, Mendoza estudiaba Derecho y laboraba como médico interno en el Hospital Nicolás Solano en La Chorrera.


Del mismo modo, se trató lo relativo a pobreza extrema, poco derecho a la educación, falta de programas educativos cónsonos con la cultura ngöbe. Las discusiones sentaron precedente para las JOCCAS en el área ngöbe chiricana y realmente "han sido todo un éxito", estimó Icaza. De hecho la receptividad de actividades de este tipo, se dejaron sentir de inmediato. Los adolescentes indígenas conversaban sobre aspectos muy poco tratados en el seno familiar, por "cuestiones de tradición y cultura", considera el UNFPA.
La aceptación fue total y se generó un debate en aquellos temas que no fueron convocados. "Los estudiantes latinos nos pidieron las JOCCAS", adelantó Icaza a su retorno de Hato Chamí, al percatarse de la efervescencia que se vivía en el primer ciclo de San Félix.
Las enormes distancias entre los pueblos comarcales y las escuelas, obligan a los padres a desprenderse de sus niños. A estos últimos les toca hacerse independientes desde temprano, si es que desean superarse. Se mudan a alquilar en casas de desconocidos, familiares lejanos o simplemente viven solos, o con amigos.
¿Qué pasa entonces?, cuestionamos. Los entendidos lo ven desde varios puntos. A juicio de Emilia Santos, presidenta de la Asociación de Mujeres Ngöbe (ASMUNG), los problemas se dan al momento del traslado. "Toda la familia no puede mudarse y cuando los jóvenes se van allá surge un choque cultural y los padres pierden el control".
Para ella la necesidad obliga a las niñas, incluso hasta a prostituirse. "Los papás indígenas generalmente no tienen los recursos para hacer frente a las necesidades de los hijos, por lo que se exponen a todos estos peligros".
Mientras que la doctora Libeth de Trinidad, directora médica del Centro Materno Infantil de Hato Chamí, estima que al llegar las muchachas a la ciudad, que por su cultura tienden a ser más sumisas que las latinas, aquí se encuentran con mayor libertad. Es la propia comunidad la que "se aprovecha de la situación, de su inocencia y hasta pueden llegar a ser abusadas, lo que no exteriorizarán porque fueron criadas para callar".
Además, menciona, los padres de familia tienen apenas para "pagar cuartitos de B/. 10 o menos, lo que se traduce en hacinamiento y pésimas condiciones de salud". "El desconocimiento de las chicas puede permitir los abusos o por el contrario, ellas mismas buscan experimentar".
A este respecto, el psicólogo Omar Rodríguez, sostuvo que "los jóvenes indígenas adolecen de una buena comunicación con sus padres. No pueden hablarles libremente sobre sus actividades sexuales. Las JOCCAS definitivamente han permitido que lo hagan".


En tanto, Raiza Gallardo, administradora de ASMUNG, añadió un nuevo ingrediente. "Los adolescentes de la comarca terminan en alcoholismo y cómo no hacerlo si por ejemplo acá en San Félix las cantinas les quedan a la mano y les permiten la entrada aunque estén uniformados".
La tarde después de la apertura transcurría con normalidad. Cuatro salones eran ocupados por padres e hijos en grupos separados. Se intercambiaba sobre relaciones sexuales, embarazos y experiencias cuando un niño no indígena, de 11 años, se acercó a una de las facilitadoras.
"Me gustaría que me diga cómo se usa el condón". Le fue explicado de inmediato, a lo que su madre quien es maestra en Hato Chamí, se confesó "sorprendida porque él es muy pequeño todavía y nunca me había preguntado nada de eso". A pesar de ello, coincidieron los presentes, que el hecho demostraba el grado de confianza al que para esa hora ya habían llegado los más de 60 jóvenes. "Definitivamente ha sido exitoso".

 

fecha edicion
old id
129682
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América