Mientras la gran mayoría de los panameños celebraban la llegada del nuevo año y la transferencia del Canal de Panamá, Carlos Batista, un joven de 30 años, voluntario del Cuerpo de Bomberos de Panamá, dejaba la tranquilidad de su hogar y la celebración de las festividades para cumplir con su misión, sin pensar que su sentido de la responsabilidad y la solidaridad, estuvo a punto de costarle la vida.
Batista narra que aproximadamente a las 12:30 de la noche del 1 de enero, después de haber recibido el nuevo año en compañía de su esposa, Tatiana, su hijo Carlos junior de 3 años y de su pequeña bebé de un mes de nacida, Marisabel del Carmen, intentaba acostarse porque tenía un pequeño dolor de cabeza, cuando de pronto llegó el capitán Daniel Garrido, para comunicarle que había un fuego por los lados del área de San Francisco y la Vía España, específicamente en la fábrica de calzados Calpar Panamá S.A.
No lo pensé dos veces, dijo Batista, me despedí de mi esposa, di un beso a mis hijos que ya estaban dormidos y me trasladé junto a mi padre, Alex Batista, quien también es bombero voluntario, para el sitio del siniestro.
Haciendo mancuerna con su padre, Carlos comenzó a movilizar los vehículos de la empresa que estaban en los estacionamientos y que impedían el acceso de los carros bomba.
Cumplida esta fase, se aprestaba a enfrentar las llamas que furiosa y rápidamente consumían todo a su paso, cuando de pronto sintió una descarga eléctrica que lo lanzó de espaldas a 10 y 15 pies, dejándolo semiconsciente.
Había recibido una descarga equivalente a 600 voltios, lo que le afectó su ritmo cardíaco, razón por la cual fue trasladado al Hospital Santo Tomás y posteriormente a la Caja del Seguro Social.
A pesar de tan delicada situación, Carlos tuvo que reincorporarse a su trabajo diario en el Grupo Melo, donde labora como auditor de inventario, pues la incapacidad que le dieron sólo fue de dos días.
Gracias a que cuenta con un seguro social, Carlos Batista ha podido recibir los medicamentos recomendados para sobrellevar el dolor, pues los voluntarios del Cuerpo de Bomberos no están amparados por ningún tipo de seguro.
Batista se sumó al cuerpo de voluntarios cuando tenía 17 años y 6 meses, pero su deseo es laborar como inspector de Seguridad.
Su esposa hizo un llamado al Cuerpo de Bomberos de Panamá, para que cuando sucedan estos casos de emergencia, los afectados, aunque sean del cuerpo de voluntarios, reciban atención en clínicas privadas que se encuentren cerca del sitio del incendio antes de llevarlos a los hospitales estatales, ya que ellos están ofreciendo un servicio a la patria y a la sociedad.
En el incendio de Calpar Panamá S.A., también fueron afectados los bomberos permanentes Elvis Córdoba y Humberto Cruz, quienes sufrieron quemaduras de primer y segundo grado, respectivamente, a raíz de la descarga eléctrica.