Nación

Cuando se vive a 7 horas de un centro de salud

Más de 2 mil personas, adultos mayores y niños, se beneficiaron de una actividad que los llenó de esperanzas y tranquilidad.


Enidia Melgar piensa, medita, sentada en un rincón de su rancho de paja, que está clavado, casi escondido, entre los cerros grises y despoblados de vegetación en la comunidad de El Higueronal, allá donde limita Chepo con la provincia de Darién.
Y es que desde hace varios días su niño de 10 meses se queja de fuertes dolores y fiebre, que le vinieron con un resfriado. Lo que más le preocupa es que pueda tratarse de algo serio, ya que desde hace días, por la distancia y la falta de recursos, no ha podido llevarlo al Hospital Regional de Chepo, que está a más de 7 horas de su hogar.
Así lo relata a Panamá América , mientras sigue una fila que se hace interminable bajo un sol de medio día y frente a una brisa seca que evapora hasta las angustias que genera la espera.
No fue sino el domingo 19 de marzo que las esperanzas de recibir atención médica se hicieron realidad para Enidia, sus hijos y la población de esta zona que se calcula en más de 8 mil habitantes.
Justo en el momento en que las preocupaciones crecían para torturarla, escuchó de su pequeño y viejo radio de pilas el anuncio de que los médicos especialistas llegarían en una "gira médica" hasta el pequeño centro de salud en la población de Tortí.
Sabía que no podía desperdiciar esta oportunidad. Un especialista atendería a su niño y, de paso, recibiría gratuitamente los medicamentos para sus dolencias.
Por eso, sin dudar, preparó su viejo caballo y tras madrugar y recorrer por más de 3 horas un largo camino, llegó cargando a su pequeño de 10 meses, mientras su otro hijo de 11 años los acompañó para ser atendidos.
A pesar de que llegaron temprano, al igual que ella, otras 2, 276 personas escucharon el anuncio radial y esperan la atención de los doctores.
Son las 6 de la mañana y el centro de salud, que labora 24 horas, está abarrotado.
Les tocó el cupo de atención 1, 209 y fueron atendidos rápidamente, ya que para la una de la tarde habían salido de los predios de la feria, con los medicamentos en mano y las buenas noticias de que al pequeño Miguel no le aquejaba alguna terrible enfermedad.
Mientras Enilda se aleja y busca el camino de retorno a casa, siguen llegando personas como María Solís, que viajaron por más de 6 horas desde Chimán; otros desde Loma Bonita, y de sectores indígenas recónditos como Puerto Limón y Río Sábalo, regiones apartadas y limítrofes al Norte con la Comarca de Kuna Yala.
Fue un día de arduo trabajo para el personal del Ministerio de Salud (MINSA) y el Club Activo 20 - 30 que unieron esfuerzos y organizaron este evento que superó las expectativas, ya que habían programado atender a 1000 personas, pero la cifra se duplicó ante las necesidades de salud que hay en la región, ya que son pocos los centros de salud y el hospital regional se encuentra distante, aún más cuando los pacientes no disponen de los medios para transportarse hasta lo que para los campesinos es como la ciudad: el corregimiento de Chepo, cabecera.
Mientras hay quienes aprovechan la presencia de los odontólogos para que les saquen muelas y dientes fundidos por las caries, a un lado hay una enorme fila de mujeres tímidas y hasta descalzas que esperan para hacerse "ese examen que llaman el papanicolau", como dijo Imelda Ortiz, quien temerosa espera recostada en las escaleras que conducen al estrecho y concurrido consultorio.
Simultáneamente, en otro escenario no muy distante, una funcionaria del MINSA anima el evento con orientaciones para evitar contagios y la propagación de enfermedades como la malaria, de la cual aunque disminuyeron los casos, había que aprovechar para educar, especialmente a los indígenas, ya que estos por trasladarse de un lugar a otro cuando realizan congresos, también trasladan la enfermedad, según lo indica el supervisor de vectores Juan de León, quien recientemente reportó la presencia de 9 casos en estas zonas.
A un extremo de la pequeña plaza y bajo otra carpa verde, el color de la esperanza, el sofocante calor inquieta más a los niños que lloran con tan sólo ver a la Miss Susana preparando las vacunas; en tanto, la señora María López, que acude a un improvisado consultorio de Oftalmología, se resiste a hacerse el examen de la vista, pero para sorpresa recibe un par de lentes que la animan a continuar sus labores de modistería. En cambio, otros, con actitud más serena y paciente como Salustiano Araúz, sabía que le recetarían y le darían las pastillas para la presión arterial que desde hace tiempo no toma y que le hacían falta porque empezaba a sentir molestias.
Estas pastillas forman parte de las donaciones que se realizaron ese día, ya que en el Centro de Salud faltaba un cama especial para realizar los exámenes de papanicolau, un aire acondicionado y los medicamentos, de los cuales se conformó un botiquín valorado en B/.5, 000.00, que es producto de las donaciones que se realizan al Club Activo 20 - 30, como lo informó Ricaurte Grajales, presidente de la organización.
En cuanto al resultado de las atenciones, la doctora Ivonne Villarreal, directora de salud de la Región Este, informó que los casos que más predominaron durante la gira iban desde simples resfriados, diarreas comunes hasta infecciones epidérmicas. Sin embargo, es alarmante el índice de personas hipertensas en la región.
En este sentido, la doctora Cristobalina Batista, indicó a Panamá América , que muchos de estos casos de hipertensión se complican porque el paciente no continúa con los tratamientos, a pesar de que en el Centro de Salud pueden obtenerlos a bajos costos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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