Nación

Cuando un ángel se va


La pérdida de un hijo es sin lugar a dudas el dolor más grande que una madre puede experimentar, pero este dolor cercena más el alma cuando de un momento a otro es arrebatado.
Rubiela Vásquez, aunque se muestra fuerte y resignada, está pasando por el momento más triste y doloroso de su vida.
No podrá ver más a su hijo Saúl Esteban Ramos. Este niño falleció el pasado domingo a consecuencia de una picadura de alacrán.
Rubiela con una mirada triste y perdida narró a Panamá América cómo era su "pequeño travieso".
"Era un encanto, muy juguetón y cariñoso con todos los niños que vivían cerca y los vecinos del sector".
Dice que siempre tendrá presente todas las travesuras y los momentos felices que pasaron juntos.
Cada vez que ve el televisor, su corazón se parte de dolor, pues su angelito era un gran aficionado a las películas "Vecinos Invasores y Garfield".
Ha sido "algo horrible", que no desearía que nunca ninguna madre pase.
Indicó que la pérdida de un hijo es un dolor que no tiene comparación.
Señaló que ese era su pequeñín, era su único varoncito y el más chico de la casa, aunque tiene otra hija de 14 años, a la que adora con todo su corazón.
El espacio que ha dejado Saúl nunca será llenado, porque para una madre a pesar de que no lo tenga presente, siempre llevará el recuerdo en su corazón.
En medio de su dolor aprovechó para decirle a las madres que cuiden a sus hijos, y aquellas que intentan abortar que reflexionen porque el tener un hijo es lo más grande que le puede pasar a una mujer.


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278321
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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