Nación

Cuando una mujer es dos veces madre


Cuando una mujer es madre, muchas veces ocurre por planificación, por el azar, decisión o por adopción. En esa categoría está Pilar Rahola, a quien sus fuertes lazos con la cobertura de guerras, situaciones difíciles y los rostros de la maldad, la llevan a tomar una de las decisiones de mayor compromiso en la vida: ser madre por adopción.
Rahola es una profesional del lenguaje. Es doctora en Filología Hispánica y en Filología Catalana. Ha sido periodista de televisión, prensa y una formadora de opinión, quien cree que la palabra es la mejor arma porque posee la fuerza para producir cambios. Y así lo ha hecho a lo largo de su vida.
Lo refleja en la sencillez de su carácter que irradia solidaridad, calor humano, pero con un espíritu de fortaleza y seguridad en lo que cree y predica. No hay tema en que no denote fluidez y conocimiento, tanto, que proyecta sabiduría de centenaria, con la diferencia de la fuerza y pasión propias de su edad.
Esa naturaleza especial la ha conducido a la bella vivencia de ser doble madre: biológica y por la convicción en la adopción. Es madre de una hija biológica y de dos adoptados. Durante la entrevista, Noé y Ada fueron los nombres que en esencia definen el amor.
Aunque su desempeño como política y su influencia en la opinión pública es evidente, abordamos el alma de la madre que está detrás de una corresponsal de guerra que ha librado la suya en el campo del amor.

Siempre tuve una cierta vocación de ser madre adoptiva. En la adolescencia tenía esas ideas de salvar la humanidad. Quedé en estado muy rápido y fui una madre biológica joven, muy enamorada de su hija y quizás lo diluí un poco (la adopción). Pero el azar profesional me llevó a vivir algunas guerras africanas. Y en una guerra muy dura que viví, en el momento de las grandes hambrunas en Etiopía, tuvimos un problema con la guerrilla. Quedamos encerrados nosotros como periodistas, un grupo de monjes italianos y 2,000 niños huérfanos de la guerra. Conviví durante 10 días con el enorme dolor, ya no sólo del niño huérfano de guerra, sino del niño huérfano de guerra africano que no existe. Viví esa experiencia y la recuerdo con mucha emotividad y entonces decidí que adoptaría.
Durante el relato, con mucho pesar, Rahola recuerda que llevaba frutas secas y los monjes le decían que no les podía dar porque descontrolaba el plan nutricional que habían emprendido. Ella no sabía qué hacer, si responder al hambre de los niños que le pedían incesantemente o cerrar los ojos.
“Es una cosa terrible. El hambre africana es un hambre de estómago pegado a la espalda. Se parece a la maldad en estado puro. Y allí decidí que adoptaba porque yo quería volver a ser madre, pero si había niños que podían ser mis hijos no volvía a hacer un hijo biológico. No quería”.
Cuenta que el proceso de adopción tardó tres años. Aunque cuando su hijo Noé llegó a casa ella se separaba de su esposo.
Noé era un niño maltratado que tenía miedo a ser besado, destaca. Y la respuesta de los pequeños en esta condición son precisamente el reto que enfrentan los padres adoptivos.
Al respecto Rahola sostiene que la adopción es algo muy extraño porque sólo se es madre y se piensa que dando amor ya está. Se quiere al niño con locura pero éste nos rechaza. Y su rechazo es la respuesta a un amor que nunca ha conocido: nunca lo han besado.
“El niño no sabe que existe un juego, una bañera y la primera vez que vas a bañarlo se pone a gritar porque piensa que vas a ahogarlo”.
La dureza de esta vivencia la lleva a reconocer que es la experiencia emotiva más fuerte que ha vivido, confirmado por las expresión que surcó su rostro.
Aún sin haber tomado pausa, toma energías y con un innegable acento español, sus manos y su mente se unen para confirmar que “eso no significa que yo sea menos madre que de mi hija biológica. Por ella iría y tocaría lo que no tocaría por mí. Pero como experiencia emotiva, cuando yo parí a mi hija simplemente fui una madre, cuando yo adopté a mi hijo rescaté a un niño del maltrato, de la infelicidad, del miedo, y conseguí que finalmente fuera un niño de amor, de convivencia”.
Su experiencia con la adopción fue tan extraordinaria que pensó que le cabían más niños en casa y el año pasado, hace unos 18 meses, adoptó junto a su nueva pareja, a Ada, o Adita, como dulcemente la llama.
En la Siberia central, en la frontera con Kazagistán, la esperaba una niña de año y medio que no aguantaba la cabeza porque nadie la cargaba, que no caminaba porque sólo comía harinas y las piernas no la aguantaban.
“Cuando yo me la llevé de un orfanato de Siberia tenía sarna, salmonelosis y neumonía. Había tenido también hepatitis y bronquitis. Es probable que hoy mi hija no estaría viva porque con todo ese historial médico en un orfanato de Siberia lo normal es que formes parte de las estadísticas, es decir, de los miles de niños que mueren antes de los cinco años por causas que aquí son solucionables”.
“Pero hoy mi hija es una niña feliz, fuerte, ha sacado un carácter indómito. Cuando yo la veo correteando por mi casa me parece que algo parecido a la belleza he conseguido construir, eso es la adopción”.

A mí me ha transformado cada guerra que he vivido. Tú no viajas a las entrañas del mundo y vuelves igual.
Quizás lo más fuerte que he vivido, a pesar de todo, fue esa mirada de mi hija en Siberia. Era una mirada que no miraba, porque como nadie la miraba a ella, no miraba a nadie. Esa mirada hueca, vacía hacia la nada, es la mirada de un montón de niños en el mundo. Quizás eso, asegura.
“Cada guerra te transforma, te araña tu propia alma y te hace preguntarte un montón de cosas. Diría que me ha cambiado en el sentido de la conciencia”.
Esta periodista ejercita esta conciencia cuando aborda una investigación o un tema de debate público. Rahola no quiere que quede en el olvido el SIDA de los niños de Africa, el hambre, la muerte y la libertad.
Tampoco a los niños palestinos educados en el odio. Le enfada y le indigna que se les enseñe que la mejor manera de vivir es morir matando.
Rahola no ha dudado en condenar enérgicamente la brutalidad con la que el terrorismo palestino golpea a Israel, resaltando el agravante de haberlo hecho poco después de que ambos pueblos estuvieron a punto de alcanzar la paz en Camp David.
En una visita a Israel manifestó que escribía a favor de Israel porque no quería ser “cómplice de la deliberada, sistemática y peligrosa distorsión de la realidad que practica el periodismo europeo, con pocas excepciones, tan fusionado con la causa palestina que llega incluso a tener mala conciencia cuando se ve obligado a noticiar algo que no señale la culpa israelí”.

 
Reconocida por sus investigaciones como periodista, por sus obras como escritora y por su acción investigadora como parlamentaria, Rahola estuvo de visita en Panamá invitada por la Asociación de Damas Judías Panameñas WIZO, para ofrecer sus experiencias en diferentes ramas.
Rahola nació en Barcelona en 1958. Se tituló como doctora en Filología Hispánica y en Filología Catalana en la Universidad de Barcelona. Se ha desempeñado como directora de la Editorial Catalana “Portic”, donde ha publicado las colecciones literarias “Bella del señor” de Albert Cohen y “La hoguera de las vanidades” de Tom Wolfe.
También fue diputada al Parlamento español por la Izquierda Republicana Catalana y vicealcaldesa, durante cuatro años, de la ciudad de Barcelona, responsable de las áreas de comercio, consumo y turismo.
Como periodista de prensa y televisión ha cubierto conflictos como la guerra entre Etiopía y Eritrea, de Los Balcanes, la caída del muro de Berlín, el asalto al Parlamento ruso y el proceso de independencia de los países de la ex Unión Soviética.
Escribe para tres periódicos españoles: diario Avaui (en catalán), El País y El Periódico.
Colabora en diversos programas de radio y dirige uno de entrevistas “Vis a vis” en Ona Catalana. En televisión, forma parte del equipo de colaboradores del programa de debates de Televisión Española “Esta es mi historia”, y también del equipo del programa estrella de las tardes de Antena 3 Televisión, como también una marcada presencia en debates públicos.
Su participación ha sido notable en congresos internacionales sobre la situación de la mujer y la infancia, los judíos y el antisemitismo, tema que ha tratado en muchos de sus artículos y del cual se ha ocupado en su libro “A favor de Israel”, traducido a diversas lenguas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América