El gobierno cubano estaría dispuesto a participar en el proyectado Centro Multinacional Antidrogas en Panamá, siempre y cuando Estados Unidos (EU) no considere su entrada como un factor adverso a las negociaciones para la conformación del centro, según fuentes diplomáticas.
Se sabe que en lo que concierne a la lucha contra el narcotráfico existe una estrecha cooperación entre las autoridades de Cuba y EU, pero ambos gobiernos evitan dar publicidad a esta cooperación.
"Nos interesa conocer más detalles sobre el centro, "un alto funcionario cubano confió al enviado de El Panamá América durante una reciente visita a La Habana. "Pero tampoco queremos ser un aguafiestas".
Esta actitud sugiere el interés del gobierno de Cuba por acercarse a los países latinoamericanos, pero también un claro deseo de evitarles problemas con Washington.
El delicado tema habría sido discutido entre los presidentes Fidel Castro y Ernesto Pérez Balladares, durante la sorpresiva visita que este último realizó a la isla el pasado fin de semana.
Aunque el gobierno de EU no ha emitido ninguna reacción al viaje que el mandatario panameño realizó con su familia y algunos allegados durante los días de carnaval, algunos altos funcionarios no ocultaron su desagrado.
Por otro lado, la reciente visita del papa Juan Pablo II a la Isla ha desatado un coro de voces dentro y fuera del gobierno de Estados Unidos que reclama un cambio sustancial de su actitud hacia el régimen castrista. Por ejemplo, Roger Fontaine, quien fue asesor de política latinoamericana del gobierno de Ronald Reagan, reconoció ayer en un seminario que "las sanciones económicas no han funcionado del modo en que fueron diseñadas". Esas sanciones son "un producto de la guerra fría, cuando se trataba de evitar la exportación de la revolución cubana".
En todo esto, es aún dudoso de que el presidente Pérez Balladares esté dispuesto a dar un paso tan drástico como sería invitar la participación de Cuba en un momento en que las dilatadas negociaciones con EU parecen pasar por otro momento difícil, según los observadores.
Un viaje que el canciller panameño, Ricardo Alberto Arias, pensaba realizar a Washington esta semana, ha sido demorado por los menos hasta principios de marzo, dijeron las fuentes. Se supone que el canciller trae los comentarios de su gobierno a un pliego de preguntas que le fuera entregado por el embajador Thomas McNamara cuando éste visitó Panamá a mediados del mes.
El gobierno cubano evidentemente ha seguido de cerca estas gestiones considerando que durante la visita de este corresponsal a Cuba el mes pasado, altos funcionarios expresaron considerable interés en el proyecto.
"Estamos esperando que de un día a otro nos envíen un emisario para que nos informen sobre el centro", expresó un alto funcionario, aunque con tono algo risueño como si no creyera que eso podría ocurrir.
Menos pensaba en ese momento de que el "emisario" podría ser el propio presidente de Panamá. También llamo la atención de que este viajaría acompañado por el jefe de la Policía Nacional, José Luis Sosa, uno de los funcionarios claves del gobierno panameño en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.