Un cubano pasó un trago amargo cuando descubrió que la mujer que amaba le llevó todos los objetos de valor que había en la casa que compartían desde enero pasado.
Junier González fue víctima de un hurto que lo mantiene aún desconcertado. El sábado pasado salió de su casa a petición de su concubina, la colombiana Natalia Andrea Londoño, hacia la provincia de Colón, para recoger a unos familiares de ella, quienes nunca aparecieron.
Y con justa razón, pues la idea de la colombiana era mantener a González lejos de la vivienda para poder hurtarle todo, dijo el afectado.
Después de la fechoría, la joven escapó con el botín y hasta sacó de una casa de empeño unas joyas valoradas en B/ 5 mil. Para tal fin, falsificó la firma de González, afirmó la víctima.
El domingo a las 8:30 a.m., regresó a la vivienda ubicada en el tercer piso de un edificio en El Cangrejo y se encontró con la sorpresa de la ausencia de todos aquellos objetos preciados que con tanto sacrificio logró comprar con su empleo de comerciante, recriminó el cubano.
También descubrió que la joven no trabajaba cobrando giros como le hizo creer durante cuatro meses, sino en un prostíbulo.