Para muchas familias, el tener un hijo gordito y lleno de pliegues es todo un logro, una señal de que el niño está bien, fuerte, y lleno de salud.
Pero los expertos en nutrición infantil no piensan igual y dicen que estas familias están muy equivocadas. Lo que importa no es que el niño esté gordo o delgado, ya que lo que interesa es que esté sano.