Washington.- Libre comercio, democracia, la superación de la brecha entre países ricos y pobres, y un esfuerzo realmente hemisférico en la lucha contra las drogas ilícitas, son algunas de las principales acciones acordadas en la III Cumbre de las Américas en Quebec.
Todo salió como había sido previsto gracias a las numerosas reuniones preparatorias de jefes de Estado, ministros y de los grupos de trabajo de la cumbre y la Organización de los Estados Americanos (OEA). Hasta las protestas y los gases lacrimógenos figuraron anticipadas.
Por eso la reunión podría pasar a la historia como "Crónica de una cumbre anunciada", para parafrasear la novela de Gabriel García Márquez, en la opinión de algunos observadores.
De hecho, el encuentro careció de la tensión dramática que enmarcó anteriores reuniones interamericanas, especialmente durante las décadas de la Guerra Fría que se tradujo en las pugnas antagónicas entre las democracias y los regímenes militares que se mantuvieron en el poder con el beneplácito de Washington y la excusa de que servían de escudo a la penetración comunista. Razón de más para que muchos periodistas, especialmente los medios electrónicos, se concentraran en informar sobre los choques entre los manifestantes y la policía en las calles de Quebec.
Sin embargo, altos diplomáticos recién regresados de Quebec argumentan que lo logrado por el encuentro de tres días en Canadá no fue menos importante. Sólo el compromiso de iniciar aun este año las negociaciones para el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) augura "el logro más ambicioso e importante registrado en este hemisferio durante los últimos 200 años," estimó César Gaviria, el ex-presidente colombiano y secretario general de la OEA.
Otros diplomáticos apuntan al notable cambio en el matiz de las relaciones hemisféricas, especialmente con respecto a Estados Unidos, tomando como ejemplo el cálido diálogo que Bush ha desarrollado con el presidente de México, Vicente Fox, y con su homólogo brasileño, Fernando Henrique Cardoso, a pesar de las importantes reservas que éste último expresó ante las negociaciones para el ALCA.
"La voluntad de Estados Unidos de profundizar las relaciones comerciales está ahí," señaló un veterano diplomático argentino que prefirió no dar su nombre. "Queda por ver si esta vez nos damos cuenta de la oportunidad y la aprovechamos", sostuvo.
Gaviria, hablando ante una convocatoria del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de George Washington realizada en la sede de la OEA, fundamentó el progreso realizado en Quebec en parte al compromiso del presidente Bush hacia Latinoamérica y las relaciones personales que éste ha desarrollado con los otros jefes de Estado desde su visita al presidente Fox, en su primer viaje presidencial al exterior.
El secretario general fue categórico en su respuesta al ser cuestionado si no pensaba que la política del Buen Vecino de Franklin D. Roosevelt y la Alianza para el Progreso de John F. Kennedy tenían un mayor sentido de los lazos históricos y culturales de los países del Nuevo Mundo que el enfoque estrictamente económico tanto de Bush como de su predecesor, Bill Clinton.
"Es cierto que ellos tenían mejor retórica, pero el mundo ha cambiado significativamente. Esa idea de un Estados Unidos paternalista y generoso con un Plan Marshall para Latinoamérica ha pasado a la historia. Y ha pasado a la historia porque ni México, ni Brasil ni Argentina quieren ese tipo de trato", indicó.
"Esas ideas hoy quizás sirven para Africa, pero ya no para Latinoamérica. Fíjense en el Plan de Acción y verán lo pragmático que es. Pero si logramos esto será lo más importante, aunque no este galardonada con la riqueza retórica de los planes anteriores," añadió, hablando en inglés.
El tono optimista de Gaviria también fue compartido por el académico y ex-diplomático colombiano, Fernando Cepeda Ulloa, en una columna publicada por El Tiempo de Bogotá en la que destacó que el compromiso que Estados Unidos y Canadá, los dos países más ricos del hemisferio, han contraído con Latinoamérica "le da un piso de credibilidad a la promesa del Siglo de las Américas"
"Lo que falta por ver," advirtió, "es si esa convergencia encuentra eco en Latinoamérica".
Y eso no quiere decir aceptación ciega, sino, más bien, actitud constructiva para replicar en toda la región lo que ocurrió en México: triplicar las exportaciones, con todo lo que ello significa en generación de empleo y dinamización de la economía. Hay que despabilarse o nos quedamos al margen del progreso y la equidad. Ahora se requiere seguimiento y mayor participación de los empresarios y demás organizaciones de la sociedad civil para convertir en realidad esos propósitos", manifestó.
Ulloa Cepeda concluyó: "Todo indica que los gobernantes de la región ven, con razón, en la OEA y en la apreciada gestión del ex presidente Gaviria en la Secretaría General, los factores institucionales y de liderazgo que pueden continuar transformando las relaciones interamericanas. Es decir, continuar la difícil y urgente tarea de construir el Siglo de las Américas. Esa debe ser la visión. Hacia allá hay que canalizar todos los esfuerzos, en forma solidaria. En busca de progreso con equidad".