Al cumplirse con los requisitos de investigación efectuados por la Contraloría, la procuradora General de la Nación, Ana Matilde Gómez, sostuvo que si Sánchez es parte del proceso hay que llamarla a declarar.
Gómez manifestó que en su momento las investigaciones sólo se enfocaron en determinar la lesión que había sufrido la dueña del dinero, sin embargo era necesario que como funcionaria pública justificara esos montos.
Destacó que la procedencia de este dinero nunca se investigó, y por eso lo remitió a la Contraloría, ya que solo se indagó en el delito de hurto de los denominados "durodólares", cuantía que se encontraba dentro de una nevera en la residencia de Sánchez, la que fue sustraída por sus propios empleados en el 2002.
Aunque la jefa del Ministerio Público se abstuvo de señalar algún tipo de fallas dentro del proceso inicial, argumentó que ahora lo importante es que la investigación se pudo hacer a tiempo.
"La Contraloría lo ha determinado y a nosotros nos toca hacer lo nuestro en este momento", al referirse Gómez a la investigación penal que iniciará la Procuraduría para determinar si hubo un enriquecimiento injustificado por parte de Sánchez.
El 11 de febrero de 2005, la procuradora Ana Matilde Gómez anunció la reapertura de varios casos de alto perfil, los cuales se dejaron inconclusos durante la pasada administración.
Entre estos se incluyó el de los "durodólares", en donde el Ministerio Público nunca estableció la procedencia del dinero que fue hurtado en la residencia de la ex funcionaria presidencial.
Gómez pidió a la Contraloría General de la República determinar si hubo enriquecimiento injustificado por parte de Sánchez.
En este hecho delictivo donde le fueron sustraídos más de B/. 35 mil a Sánchez, cuatro personas confesaron su participación en el hurto, delito perpetrado en su casa, localizada en calle 73, Altos del Chase.
Según las investigaciones, el jardinero Nicolás Valdés confesó su participación en el delito. En el expediente, Gloria Hernández, empleada doméstica, también aceptó que tomó parte del dinero. Los otros dos detenidos eran allegados a los empleados.
Panamá América publicó en el 2002, según las declaraciones de los implicados, que el dinero estaba oculto dentro de un congelador y en una gaveta de unos de los baños de la casa. Explicaron que en la casa de Sánchez siempre había dinero por todos lados y que en varias ocasiones ellos se habían apropiado de algunas cantidades y no ocurría nada.
Por esa razón, decidieron buscar con más detenimiento y encontraron varios fajos ocultos dentro del congelador y en el baño, y luego los repartieron.
En el 2004 este diario, a través de una investigación en el sector de Costa Esmeralda, distrito de San Carlos, pudo verificar la construcción de una residencia de playa valorada en más de B/. 120 mil, que incluían la cerca y el terreno.
La finca número 154685 aparecía con el título de propiedad registrada con el nombre de Dalvis Xiomara Sánchez, con tipo de ad-adquirente, TR Transmitente.