Los afectados por el deslizamiento de tierra ocurrido en septiembre del año pasado, en el Sector 4 de Samaria, han manifestado su enojo en cuanto a respuestas y promesas que les hicieron las autoridades, cuando tuvieron que dejar sus viviendas.
Estas familias denunciaron que el Gobierno se ha gastado más de 20 mil dólares por cada familia, en hospedajes transitorios, por lo que aseguran que con ese dinero ya se les hubiera podido facilitar una solución permanente a sus problemas de vivienda, tras el deslizamiento que los obligó a salir de sus hogares.
"No es que hay falta de viviendas, porque las promotoras quieren vender sus proyectos listos. Lo que falta es la plata que prometió el Gobierno, que actúa demasiado lento en este tema", denunció Itzel Camargo, hospedada desde hace ocho meses en un hotel de Avenida Cuba.
También se dio a conocer que en este lugar declarado "área no habitable" por las autoridades, reside una familia, en espera de una documentación de traslado prometida por el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot).
Ahora, con el inicio de la temporada lluviosa, esta familia, que sigue en el área, y otras cercanas viven el temor de perder sus viviendas, como consecuencia de otro deslizamiento.
Estos ciudadanos viven actualmente en pensiones con cuartos estrechos y en lugares donde, comúnmente, llegan todo tipo de personas para citas sexuales, dijo Natalia Gómez, una de las afectadas.
En esta zona se colocó una cerca perimetral para evitar que estos residentes y otras personas (precaristas) ingresaran al lugar, luego de que demolieran las casas afectadas y declaradas en riesgo por el Sistema Nacional de Protección Civil -Sinaproc-.
En abril de este año, los damnificados realizaron una vigilia para exigirle al presidente Juan Carlos Varela que cumpla con lo que les prometió.
En esta vigilia, Magnolia Cerezo, una de las damnificadas, sostuvo que Varela, semanas después de los incidentes, les prometió que en tres meses tendrían respuestas y ya han pasado más de siete.
Algunos de los afectados fueron reubicados en viviendas de Panamá Oeste y Pacora, mientras que otros se encuentran en casas de familiares y amigos.