Según dijo, esta cifra se divide en un 60% en el área rural y un 40% en la área urbana.
Precisamente "Daniel", como lo llamaremos, es uno de esos niños. Tiene 11 años y empezó a trabajar en las calles de la ciudad de Panamá a los nueve.
Su trabajo iniciaba a las 7: 00 a.m. cuando desde el corregimiento de Curundú caminaba hasta el sector de Paitilla y vía España, donde se dedicaba a vender pastillas que compraba en Calidonia.
Bajo la lluvia o el intenso sol, este niño de cabello lacio y nariz achatada, salía a trabajar.
Señaló que su mamá trabaja en la dirección Metropolitana de Aseo y que no tiene dinero para mantenerlo a él y a sus siete hermanos. Su papá vive en el sector de Mañanitas.
Mientras su madre trabajaba, él, sin pedir permiso, salía a realizar este trabajo informal en el que recolectaba hasta B/. 20, pues los vendía a 0.25 cada uno.
"¿Qué hacías con ese dinero?", le preguntamos y con una sonrisa, Daniel respondió que lo tomaba "para comprar ropa y lo demás lo ahorraba para llevar dinero a la escuela".
Cuando terminaba su venta de golosinas, a eso de las 11: 00 de la mañana, se iba a la escuela. Hoy el está en sexto grado y ya no se trabaja en las calles. Ahora recibe una beca que le fue donada por el Gobierno Nacional.
El pasado martes, funcionarios del Despacho de la Primera Dama, Vivian Fernández de Torrijos realizó una cadena humana en la entrada de Cerro Patacón, una de las áreas de la ciudad de Panamá en donde los niños acompañan a sus padres en la recolección de chatarras.
De acuerdo con de Torrijos, este sector es uno de los lugares en donde más se observa el trabajo infantil, lo que además de afectar su dignidad como personas, pone en peligro su salud y sus vidas.
En la actividad participaron también representantes de Casa Esperanza y de la Alcaldía de Panamá.
Jorge López, subgerente de desarrollo social de la Alcaldía de Panamá, indicó que se realizan periódicamente giras médicas al relleno sanitario, con el propósito de evaluar la condición física y social de los adultos que acuden regularmente al lugar y sobre todo, beneficiar a los menores que los acompañan con atención médica, vacunación, entrega de medicamentos y orientación social.
Según el Código de la familia, Libro 2, Título V, Artículo 510 queda prohibido, a los que tengan menos de 18 años, los trabajos que por su naturaleza o por las condiciones en las que se efectúen, sean peligrosos para la vida, salud o moralidad de los menores o que afecten su asistencia regular a un centro docente.
El último reporte de la OIT-IPEC sobre erradicación del trabajo infantil en América Latina y el Caribe dio a conocer que este fenómeno ha disminuido en un 11% y que en Panamá podría eliminarse en los próximos cuatro años.