Llantos y gritos desgarradores se vivieron ayer en la comunidad darienita de Boca de Cupe, luego que unidades de la Policía Nacional rescataron los cadáveres de tres, de los cuatro indígenas que fueron asesinados por paramilitares colombianos el pasado sábado en las cercanías de Paya.
Los cuerpos de las víctimas, cuyas identidades correspondían a Luis Enrique Martínez, Pascual Ayala y Ernesto Ayala, todos dirigentes indígenas de la comunidad de Paya, presentaban heridas punzo cortantes y muestras de degolladura.
El cuerpo de la cuarta víctima, de nombre Gilberto Vásquez, fue hallado por los pocos aldeanos que aún quedaban el lunes en Púcuro, luego que los transgresores abandonaron el lugar. Los exámenes de necropsia de los cuatro ciudadanos panameños asesinados se realizarán hoy e inmediatamente se procederá a darles cristiana sepultura, por lo que varios de sus familiares se trasladaron desde la ciudad capital para cumplir con la penosa formalidad.
Hasta ayer, los organismos de la Policía Nacional llegaron a Paya y Púcuro y luego de rescatar los cuerpos, procedieron a adoptar acciones para ubicar las minas terrestres que habrían enterrado los "paras" mientras abandonaban las despobladas aldeas.
Se pudo constatar que Víctor "Nengue" Alcazar, el guía que estaba con los extranjeros al momento de ser tomados por los paramilitares y, que según él, pudo evadir a sus captores, fue trasladado a Metetí por unidades policiales para rendir una indagatoria.
El dolor por la pérdida de dos tíos durante el ataque perpetrado por guerrilleros colombianos, así como el sentimiento de impotencia ante el total desamparo en que los tienen las autoridades panameñas, provocó ayer lágrimas de rabia, rencor y desesperación en la indígena Hidia Ayala, quien compareció a la Comisión de Asuntos Indígenas de la Asamblea Legislativa a pedir ayuda.
Con lágrimas en los ojos la indígena alcanzó a decir, le pido a Mireya Moscoso, presidenta de la República de Panamá, por quien votaron la mayoría de los pobladores de Paya y Pucuru que se "ponga los pantalones" y haga algo por esta gente que ya no puede vivir en paz y mantiene de manera permanente el temor a una incursión armada.
Al mismo tiempo le pregunta al director de la Policía Nacional, Carlos Barés, qué haría si fuera su hijo o su esposa quien fuera acribillada por estas fuerzas irregulares colombianas, si podría seguir en su oficina en Panamá y decir "estamos trabajando en eso".
Hidia, quien es sobrina de los Sailas Ernesto y Pascual Ayala, ambos asesinados durante la incursión del pasado fin de semana, expresó que ella acaba de perder a sus dos tíos y teme por la vida del resto de su familia.