De una cita con la presidenta Mireya Moscoso depende que la Universidad de Panamá (UP) pueda contar nuevamente con el fluido, luego que el pasado 25 de julio la empresa Unión Fenosa suspendió el suministro eléctrico en sus instalaciones ubicadas en el campus Harmodio Arias Madrid de Curundu.
Más de dos y medio millones de balboas le debe la UP a la compañía eléctrica, monto que se ha ido acumulando desde 1997 hasta la fecha.
Ayer, el rector de la máxima casa de estudios superiores, Julio Vallarino, indicó que está a la espera de una reunión con la mandataria para analizar una propuesta que ya ha sido evaluada con los directivos de la compañía eléctrica y que permitirá solucionar el problema del impago de la deuda universitaria.
"Con Ricardo Barranco, gerente general de Unión Fenosa, hemos podido arribar a una posible vía de solución de este problema. Sin embargo, yo preferiría entregarle [la propuesta] a la señora presidenta antes de que la conocieran otros, porque ella tendría que evaluarla, estudiar otras alternativas y tomar una decisión al respecto", dijo Vallarino.
Comentó que la intranquilidad del personal de la entidad se acrecienta a medida que se acerca el inicio del segundo semestre (dentro de dos semanas), cuando el campus de Curundu abre nuevamente sus puertas a los estudiantes que cursan estudios en las unidades académicas allí instaladas.
El rector aprovechó la oportunidad para negar que la UP sea una entidad irresponsable con sus compromisos y argumentó que los recursos con que cuenta la institución no son suficientes para hacer frente a la demanda del servicio eléctrico, que se ha incrementado de forma simultánea con la expansión en infraestructura y personal.
Explicó que los recursos de la institución provienen de dos componentes: el subsidio estatal y los ingresos propios que genera la misma universidad. "El subsidio estatal se utiliza para pagar todo lo que es servicios de personal o salarios de docentes y administrativos, además de los servicios básicos, o sea luz, agua y teléfono.
Todo lo demás se usa para el resto de funcionamiento de la UP, o sea, compra de equipo, de papelería, reactivos químicos, artículos de limpieza y material. En fin, todo lo demás debe ser atendido por los ingresos propios de la entidad", detalló el rector.
De lo anterior, abonó Vallarino, se deduce la imposibilidad del centro de estudios superiores de destinar sus limitados recursos para pagar cuentas, como la luz, que es cubierta por una asignación presupuestaria de B/.205, 630 al mes, cuando la demanda actual es de B/. 400 mil mensuales.
Lo anterior ocasiona que mensualmente se produzca un déficit de 200 mil balboas, que se han acumulado a la actual deuda.
De estas cifras se excluyen los B/.30 mil mensuales que se paga por el servicio de fluido eléctrico en las sedes y extensiones universitarias, que es cubierto por las propias instalaciones a través de fondos propios, conocidos también como de autogestión.