A los cinco años de edad, en la comunidad de Macaracas, José Domingo Ulloa jugaba a ser sacerdote, sin saber que décadas después se convertiría en el Arzobispo de Panamá.
“José colocaba una sábana, los santos, las flores y decía la misa, pero su hermano, en medio de la misa, salía corriendo con las flores”, narró Gloria Mendieta, tía del nuevo Arzobispo, quien aseguró que la región de Azuero y la familia está de fiesta por la buena nueva.
Desde pequeño aprendió a rezar el rosario y cuando salió una novela en la radio sobre San Martín de Porres, no se perdía un capítulo, contó emocionada la mujer.
A los ocho años de edad emigró de Llano de Piedras de Macaracas a Chitré, donde cursó sus estudios primarios y secundarios.
Se ordenó diácono el 5 de diciembre de 1982 y, el 17 de diciembre de 1983, lo hizo como sacerdote.
Nuevo Arzobispo.
José Domingo Ulloa, de 53 años, se convirtió ayer en el XLVII Arzobispo de Panamá y el séptimo oriundo de suelo nacional.
Para Ulloa fue el secreto más guardado de su vida, porque desde el pasado 5 de enero el Papa Benedicto XVI le comunicó la decisión del Vaticano y que había aceptado la renuncia de Monseñor José Dimas Cedeño.
Monseñor Ulloa agradeció la distinción del Vaticano y sostuvo que el reto no es "fácil, pero la certeza de que el Señor Jesús está con él todos los días, le da fuerza".
El nuevo Arzobispo pidió a la clase política que "piense siempre en el bien común y que todas sus acciones sean políticas de Estado, pensando siempre en los más pobres y más necesitados".
Expresó su inquietud por los pobres y destacó que tiene muchos retos, entre ellos, trabajar a lo interno de la Iglesia y entregar la vida por Jesús, convirtiéndose en verdadero discípulo.