Nación

Declaraciones de Pedro Meilán


La Asamblea Nacional fue testigo el pasado martes de una confesión inusual en este recinto. Un abogado que había sido designado para ejecer un alto cargo en el Gobierno, confesaba, antes de su ratificación, que había sido adicto a las drogas. Pedro Meilán, el designado administrador de la Autoridad Nacional de Protección al Consumidor sacudió al país con su secreto.
Inmediatamente, grupos de la sociedad civil empezaron a comparar la actitud de Meilán con la del defensor del Pueblo, Liborio García, quien enfrenta agrias críticas y solicitudes de renuncia por violencia intrafamiliar.
Meilán, de 40 años de edad, no tiene temor de hablar de su pasado. Aunque conversó muy poco sobre el tema, aceptó que el Panamá América le preguntara sobre su superado problema.
Todo comenzó con su afición por el licor. Posteriormente, empezó a usar sustancias ilícitas y se dejó atrapar por ellas, hasta llegar al punto de que tuvo que aceptar que necesitaba ayuda profesional. Un médico psiquiatra fue el primero que le tendió la mano y lo envió a un programa ambulatorio en la Cruz Blanca Panameña. De allí, ingresó al programa de "narcóticos anónimos", en donde recibió la orientación y la ayuda que necesitaba para superar su problema.
La parte más dura que recuerda Meilán de su pasado, es que se pierde la fe en las personas. "No se cree en nadie, la persona se vuelve manipuladora, no hay nada espiritual por dentro, estás vacío", confesó.
Ahora tiene tres hijos y advierte que como administrador de la Autoridad de Protección al Consumidor realizará investigaciones en las cadenas de producción, para observar dónde está el incremento desmedido del precio del combustible y los alimentos.
Por su parte, el ex director del Sistema Penitenciario Nacional, José Calderón, admitió que el sistema se encuentra en una situación "caótica" y que las situaciones registradas en las últimas semanas en las cárceles, son un reflejo de los graves problemas que existen allí.
"En la actualidad las autoridades sólo cuentan con buenas intenciones, pero esto no es suficiente para dar respuesta a cientos de hombres y mujeres que requieren de un tratamiento humano", enfatizó.
Calderón sostuvo que la mayoría de las enfermedades mentales o psiquiátricas, no implican la capacidad de distinguir entre bien y el mal ni de pensar y la mayoría de los internos en Panamá tienen algún tipo de padecimiento de esta índole.
"La cárcel puede hacer perder el equilibrio emocional a una persona sana y puede causarle situaciones de estrés", afirmó.
La mezcla de no condenados con procesados, enfermos mentales y personas con SIDA, producen "un panorama triste, sombrío, lamentable, dramático" en las prisiones de Latinoamérica, ha señalado con anterioridad la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
La Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos han conocido muerte de enfermos mentale por torturas, pero no precisaron en qué países.
En Europa también existe el problema, en los últimos años aumentó el número de enfermos mentales en las prisiones.


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230814
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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