Oriundo del distrito de Soná, provincia de Veraguas, Carlos Raúl Morón de 24 años, prefirió dejar su vida de sosiego característica de este pequeño pueblo, echó a un lado el temor y se incorporó a la tropa de policías guardafronteras el pasado viernes.
Este joven narró a que la parte más difícil del entrenamiento fue pasar casi dos meses inmerso en Metetí, provincia de Darién, en donde no tenía acceso a comodidades y tenía que sobrevivir con lo extraído de la naturaleza.
"Fueron mis familiares los que motivaron para ingresar a la Academia Policial", dijo Moron, al mismo tiempo que reafirmó su fiel compromiso de ayudar a los refugiados de la frontera de Panamá con Colombia, que son perseguidos por la guerrilla.
Para Morón, un policía guardafrontera está para salvaguardar la vida y honra de las demás personas.
Morón arribará a la frontera a finales de este mes para ejercer oficialmente su profesión.