Nación

Delincuentes controlan el mercado de las armas

Policías y seguridad se enfrentan a malhechores con armas de grueso calibre.


LAS TÉCNICAS y modernización han sido en su mayoría efectivas y es que cada día que pasa, los delincuentes sorprenden más a las autoridades policiales en cuanto a su defensa ante cualquier enfrentamiento.
Las armas de calibres pequeños han pasado al olvido y quizás los uniformados o el área operativa de las entidades policiales son de los pocos que las siguen utilizando.
Pero, ¿qué pasa cuando los delincuentes controlan el mercado de las armas de fuego y acaban sorprendiendo a las autoridades, quienes sólo en operativos específicos utilizan sus armamentos de grueso calibre?
Ya las autoridades panameñas le encontraron una nueva explicación a la ola de inseguridad que sufren tanto la ciudad capital como las provincias: la supuesta falta de controles fronterizos, que permitiría el contrabando de armas.
En los últimos tres meses, las autoridades policiales han logrado sacar de las calles más de 500 armas en procedimientos de redadas y operativos policiales.
Datos oficiales suministrados por la Policía Técnica Judicial (PTJ) establecen que 848 personas han optado por obtener sus permisos de armas, un porcentaje irrisorio comparado con la cantidad que existe en las calles.
Las armas ilegales son las que tendrían un rol protagónico en los tiroteos que enfrentan a delincuentes, vecinos y policías.
Y es que las vías de ingreso de armas al país son las mismas que las que usan los traficantes de droga para llegar a los centros urbanos de consumo.
En el mercado negro se consigue con relativa facilidad casi cualquier tipo de arma.
Una pistola 9 milímetros -que en una armería costaría unos B/.650 (dependiendo de la marca)- se puede comprar hasta por B/.150 o si se quiere salir de ella se puede pagar un mínimo de B/.50. Algunos funcionarios y penalistas aseguran que estos números son el origen de muchos hechos de violencia; los delincuentes disponen de una amplia oferta de armas a precios accesibles y, por otro lado, los vecinos que se sienten desprotegidos no encuentran muchas dificultades para defenderse de los ataques con recursos peligrosos.
Casi cualquier banda tiene un arsenal. Y los ladrones comunes incorporan a los botines de los asaltos las armas que encuentran en los domicilios particulares donde roban, explicó un investigador policial. Después las revenden a B/.40 ó B/.50 y realimentan el circuito.
De acuerdo con Virginia M. Murgas, gerente de ventas de la empresa distribuidora de armas Interamerican Police Distribuitors Inc., la obtención de armamentos por medio del mercado negro afecta mucho a las empresas que están establecidas dentro del país legalmente y que cumplen con todos los requisitos establecidos por la Dirección Institucional de Asuntos de Seguridad Pública, la Policía Nacional y la Policía Técnica Judicial (PTJ).
"A veces las armas le cuestan más baratas porque pueden ser que le llegan a través de la frontera, ya sea por Costa Rica por Colombia o armas que hayan sido robadas, las famosas armas con series limadas que llegan a manos de los delincuentes, pues son pocas las armas de los delincuentes que toman el proceso legal para cumplir con los requisitos" expresó. El costo de las armas en las calles es más económico para los delincuentes, pues van destinados a cometer el acto delictivo y luego se deshacen de ella o las mantienen hasta que el arma sea retenida, perdida o la desechan.
Dijo que para los malhechores el proceso de obtención de armamentos, es más económico y la entrega es inmediata, versus cuando se cumple con los requisitos y medidas de seguridad.
En Panamá, el 2.5% de los crímenes a mano armada han sido perpetrados con armas lícitas.
Las rutas de trasiego de armas ilícitas están relacionadas a los conflictos armados externos, y en el caso de nuestro país, aún persisten armas de guerra que quedaron diseminadas tras la invasión de 1989.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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