Nación

Demandan una reestructuración dentro del partido Solidaridad


La celebración de una convención nacional extraordinaria en el menor tiempo posible, la escogencia de Samuel Lewis Galindo como presidente definitivo del colectivo y el reconocimiento de que Alberto Vallarino es la mejor oferta presidencial para gobernar el país, fue la conclusión a la que llegaron los dirigentes de base y convencionales del partido Solidaridad del distrito de Panamá reunidos ayer en el corregimiento de Tocumen.
En un comunicado los solidarios consideran que el ingeniero Alberto Vallarino, reúne las aptitudes de un líder con la capacidad profesional y conocimientos profundos del sistema económico panameño y además una amplia coincidencia con los postulados del partido, por lo que consecuentes con estos criterios recomendamos su candidatura presidencial para el año 2004.
Igualmente demandan la reestructuración adecuada de cada una de las instancias del partido que le imprima agilidad y eficacia a la dirección en el cumplimiento de sus tareas, por lo que recomiendan la terminación del actual sistema de alternabilidad en la presidencia del partido eligiendo a Lewis Galindo como presidente del partido y que se implemente inmediatamente un programa de inscripción de nuevos adherentes debido a que es ampliamente conocido el interés de grandes sectores de inscribirse en el partido.
También demandaron a la dirección nacional la agilización de la etapa de consultas iniciadas en el ámbito nacional de cara a lograr un consenso en torno a las reformas de los estatutos, la reestructuración de la Junta Directiva Nacional, la Comisión Política y el Directorio Nacional.
Las bases y miembros del partido coinciden en solidarizarse con la necesidad de reestructurar el partido, fortaleciéndolo desde sus bases hasta la máxima dirección nacional para que podamos contribuir a que el pueblo panameño pueda alcanzar esos objetivos.
Con el voto de estos tres legisladores, el oficialismo podría recuperar el control de la junta directiva de la Asamblea Legislativa que perdió hace dos años con la conformación del Acuerdo de Mejoramiento y Transformación de la Asamblea Legisltiva (META), del cual forman parte 34 legisladores del PRD, dos del Partido Popular y dos por Solidaridad.
"Mi tío Tomás ha sido una gran pérdida para la etnia Ngobe-Buglé, ya que hoy en día no existe líder de su talla. Estoy segura que si viviera continuaría luchando por su gente", subrayó Montezuma.
A los pedidos de justicia se suma también Kilmara Mendizábal, hermana de Marlene Mendizabal, cuyo caso actualmente ha tomado auge toda vez que una prueba de ADN ha determinado que el cuerpo sin vida que se presentó en el juicio contra sus presuntos asesinos no es el de Marlene. "Queremos se sepa la verdad y que se haga justicia con los desaparecidos y los asesinados en los tiempos de la dictadura militar", sentenció Kilmara.
Sostuvo que la noticia del examen de ADN del cuerpo que se utilizó como evidencia en el juicio no les resultó una sorpresa, ya que desde 1995 sus familiares fueron informados por la antropóloga argentina, Silvana Turner, quien exhumó los restos atribuidos a Marlene Mendizabal, de que los huesos del fémur "no correspondían" a la estatura de su hermana.
"Veníamos diciendo eso y por eso queríamos que el juicio no se realizara en Penonomé, sino en Panamá y que una fiscalía especial investigara tantas evidencias y los testimonios de las personas que estuvieron en los hechos en Mariato en 1976", declaró Kilmara.
Añadió que los familiares de Marlene en todo momento se negaron a participar en el juicio porque tenían dudas de que el cuerpo usado como evidencia fuera de ella. "Ese examen de ADN determinó que los huesos que el Ministerio Público entregó a la Comisión de la Verdad no corresponden a los de mi hermana", dijo Kilmara.
Reiteró que los parientes de los asesinos eran personas influyentes, parientes del entonces hombre fuerte de Panamá, Omar Torrijos, razón por la que se dio ese hermetismo y desinterés por esclarecer el crimen de Marlene.
"Se hizo un juicio sobre ello finalizando el año 1996, que duró tres horas, y se absuelven a los asesinos. Seguimos insistiendo que las autoridades no han cumplido con su deber de esclarecer el crimen de mi hermana", manifestó Kilmara.
Llamó a la juventud a dar gracias porque ahora en el país impera la democracia, donde todos salen a las calles a pelear por sus derechos, pero indicó que los integrantes del Comité de Familiares de Desaparecidos de Panamá seguirán luchando para demostrar que con los militares ocurrieron crímenes y violaciones de los derechos humanos, con desapariciones, asesinatos, violaciones carnales y expropiación de tierras.
"Los militares hacían lo que querían. El general Torrijos tenía un poder absoluto en los tres órganos (Judicial, Ejecutivo y Legislativo), mandaba, ponía y hacía lo que le pareciera. A la juventud le damos el consejo de que se mantenga solidaria y respetuosa para no permitir que los 21 años de dictadura vuelvan a suceder", subrayó Kilmara. El informe de la Comisión de la Verdad da cuenta de 110 desaparecidos y asesinados en Panamá.
Ramón Cruz Mójica, Tomás Palacios, Alonso Saurín Castillo, Osvaldo Jiménez, Heliodoro Portugal, Hildebrando Manzo, Daniel Heart, José Gutiérrez, Javier Guerra, Manuel Díaz, Juan D. Araúz, Jorge Icaza, Generoso Beytía, Basilio Rivera, Fuentes Castillo, Cesáreo Tejada, Julio Samudio, Encarnación González, Belisario Gantez, Dorita Moreno, Cecilio Serracín, Carlos Milord, Víctor Saldaña, Floyd Britton, Everett Kimbles, Julio Silvera, Onofre Quintero, Heriberto Manzo, Andrés Fistonich, Luis Manuel McKlean, Teodoro Palacios, Félix González, Héctor Gallego, Alcibíades Bethancourt, Eber Quintanar, Justavino Fuentes, Baudino Sánchez, Jaime Frederick, Jorge Falconett, Marlene Mendizábal, Ubaldo Sánchez, Luis Monterrosa, Juan Leskas, Rogelio Llorente, Raúl Cisneros, Rita Wald, Berando Castillo, Roy McFarland y Edwin Amaya.
Encarnación Gaitán, José Tuñón, Genaro Sarmiento, Ariosto González, Hipólito Quintero, Natividad González, Teodoro Palacios, Julio Villarreal, Rubén Miró, Walter Sardiñas, Eduardo White, Elías González, Fredy González, Jorge Medrano, Nicolás Cubas, Aníbal Cedeño, Hipólito Cubas, Cecilio Hazelwood, Waldemar Osorio, Demóstenes Rodríguez, Jorge Camacho, Arturo Rivera, Rodolfo Aguilar, Diomedes González, Jorge Rojas, Yito Barrantes, Hugo Spadafora, Serafín Mitrotti, Camilo Pérez, Eduardo Carrera, Efraín Guzmán, Armando Morán, Alcibiades Vásquez, Daniel Simone, Diego Villarreal, Nicolás Van Kleff, César Cajar, Alexis Guerra, Félix Gómez, Luis González, Juan Arza, Jorge Bonilla, Francisco Concepción, Moisés Giroldi, Diodider Julio, Nicasio Drake, Feliciano Muñoz, Eric Murillo, Ismael Ortega, Edgardo Sandoval, Juan Tejada y Raymond Dragseth.
Los días, después de 31 años de zozobra, transcurrían igual para Dominga Bethancourt, de 96 años, hasta que el teléfono sonó, hace unos días, y una voz femenina dijo: "buenas tardes, deseo hablar con Alcibiades".
Y es que "Chivale", de 33 años, como le decían al hijo de Dominga, desapareció hace tres décadas, en 1971 y a la fecha es poco lo que se sabe, sólo que "sus ideales sociales lo mataron", expresó su sobrina Maritza Maestre y vocera del Comité de Desaparecidos de Panamá Héctor Gallego (COPADEPA - HG).
Aquel timbrazo, el segundo en pocas semanas, hizo revivir en la familia un indescriptible sentimiento de nostalgia y en algunos, de ira, al no encontrar respuestas, "ni saber qué pasó, qué le hicieron a Chivale"...
"Yiyo" (Domingo), el hermano de "Chivale", que lo vio por última vez aquella tarde del 16 de febrero de 1971, cuando lo retuvieron en el cuartel del G-2, atendió.
"Sólo me dijeron que querían hablar con Alcibiades Bethancourt porque se había ganado una beca para estudiar Inglés. Yo les dije no, él no está y me cerraron", recuerda "Yiyo.
La noche del 15 de febrero, a eso de las 11:00, la pasividad de la penumbra propia de la hora, en la residencia de los Bethancourt en Calle 15 de Santa Ana, fue interrumpida por la desesperación de los agentes del G-2 por encontrar a "Chivale". Allanaron la casa, comandados por el militar Melvin Walker y buscaron "hasta debajo del piso". El momento permanece vivo en la memoria de "Minga", como conocen a esta madre de ocho hijos, de los que le sobreviven cuatro.
Sin vacilar se ofreció a contarnos la historia con lujo de detalles y para ello prefirió estar de pie. "Yo les dije que por qué lo buscaban y no me respondieron", nos narró "Minga", una mujer de baja estatura a quien sus casi 100 años sólo han logrado pintar de blanco su cabellera y restado agudeza a su audición.
Afuera, en un auto, un sujeto esperaba al quinteto que había iniciado la búsqueda afanosa. Antes de irse confundieron a Alcibiades con dos de sus hermanos, Luis Enrique y "Yiyo" y de no ser por la insistencia de la esposa del primero, las aclaraciones de la madre de ambos y la negativa del hombre que esperaba en el vehículo para identificar el objetivo, "se los hubieran llevado".
El teniente Mascuñana, quien pertenecía para entonces al G-2, apareció después, a eso de las 2:00 de la madrugada. "Minga" se sintió confiada porque él "era como mi hijo. Se había criado con Luis, Chivale y los demás"... "yo le daba comida y su papá me decía Minga no lo ayudes, este hijo mío es malo". Esa mañana, Mascuñana se llevó a "Yiyo" en un helicóptero a Punta Chame, donde nació y se crió Alcibiades, porque para entonces ya estaba al tanto de que él estaba allá pescando.
Llegaron al pueblo . Yiyo iba amenazado por un arma como garantía de que "Chivale" se entregaría y así fue. Poco después ambos estaban de regreso en Panamá en el cuartel del G- 2. "En el viaje mi hermano no me dijo nada, venía callado", recuerda "Yiyo", y replica: "aunque yo no creía que "Chachi" ( Mascuñana), podría hacernos esto".
Inició el vía crucis de la búsqueda. Solicitudes desde los más influyentes personajes de la política criolla hasta al propio "hombre fuerte" de Panamá resultaron infructuosas. "Nunca más lo vimos".
Mientras Minga se llevaba la mano a la cabeza, su voz tenue tomó fuerza al preguntar: "Ay, Dios mío, ¿por qué Chachi nos hizo esto?, ¿por qué?". Y aunque las llamadas parecen ser la acción de algún "descorazonado", aún las dudas y la desesperación están allí, mientras la familia espera ansiosa los resultados de las pruebas de ADN.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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