Nación

Denunciar corrupción oficial: un debate entre periodistas


Nueva York.- "A veces existen situaciones en que la prensa debiera pensar si conviene sacar a relucir la corrupción oficial, considerando que las revelaciones podrían desestabilizar instituciones democráticas no muy arraigadas".
Con estas palabras, Vasco Rato, comentarista sobre temas internacionales de la RTP, la televisión estatal portuguesa, desencadenó un vivo debate en las jornadas sobre "Medios y Democracia en la Península Ibérica y Latinoamérica", organizadas por el Spanish Institute de Nueva York.
El comentarista portugués sorprendió a sus colegas iberoamericanos haciendo un llamamiento a la cautela aun ante flagrantes casos de corrupción por parte de gobernantes y políticos.
"Les parecerá extraño pero viniendo de un país que pasó por una época en que las instituciones democráticas fueron muy vulnerables, siento que a veces era preferible pasar por alto algunos actos de corrupción", apuntó Rato.
"Yo no puedo aceptar esa premisa", sentenció Juan Luis Cebrián, consejero delegado de la empresa que publica El País de Madrid. "Corrupción es corrupción y uno de los retos de los medios en países democráticos es, precisamente, proteger el interés del público y vigilar de que sus representantes actúen con transparencia", dijo.
Andrés Oppenheimer, especialista en asuntos latinoamericanos y columnista de The Miami Herald, también rebatió la tesis expuesta por Rato.
"Si aceptáramos su argumento", declaró, "de inmediato enfrentamos dos problemas. Primero, ¿quién decide si la investigación desestabilizará o fortalecerá la democracia? Segundo, si la prensa se queda callada, ¿a quién le toca ir detrás de la corrupción?" Anteriormente, en el mismo foro, el director adjunto del Comité para Proteger Periodistas, Joel Simon, citó a Panamá como ejemplo de un país donde el periodismo investigador se encuentra asediado por las leyes de desacato que el gobierno y algunas personas usan como "un arma para silenciar la libertad de prensa".
Específicamente, Simon se refirió a las acusaciones que pesan contra el subdirector de La Prensa, Gustavo Gorriti, quien el miércoles fue objeto de una nueva denuncia por parte del procurador José Antonio Sossa, que lo acusa de difamación.
"Pareciera que en Panamá llueven denuncias contra La Prensa", ironizó ayer Marylene Smeets, funcionaria del Comité para Proteger Periodistas, al enterarse de la más reciente acción de Sossa.
"Está claro de que la campaña contra Gustavo Gorriti comenzó después de que La Prensa publicó una serie de artículos en agosto que sugieren unos lazos altamente sospechosos entre el procurador Sossa, dos traficantes de drogas estadounidenses y un ex ciudadano estadounidense conocido como Marc Harris, quien ahora es ciudadano panameño, así como un abogado local, Carlos Jones", dijo Smeets, citando un comunicado emitido ayer por el comité.
En tanto, Oppenheimer, ganador de los premios Pulitzer y Ortega y Gasset, dice que el mejor antídoto contra los excesos es la propia prensa y no el uso de la ley por parte de funcionarios que se sienten injuriados.
Reconociendo que en algunas instancias se publican acusaciones infundadas, Oppenheimer declaró: "En Venezuela lo llaman denunciología y contra sus excesos sólo hay tres soluciones: un editor de contenidos como tiene la prensa norteamericana, un defensor de las lecciones y una sección donde corregir los errores de fondo".
Luis Foix, director adjunto del matutino La Vanguardia de Barcelona, tuvo una saludable respuesta a los que reclaman a los medios informativos que sean "más objetivos".
"Yo no creo en la objetividad, algo muy difícil de obtener", retumbó Foix, un hombre amable y corpulento. "Pero sí creo en precisión y exactitud. El papel de los periodistas es contar al público lo que pasa y que ellos saquen las consecuencias".
El ejecutivo del diario catalán cree que el papel es informar los hechos y no convertirse en protagonistas.
Específicamente, aseguró que "los medios de comunicación españoles deben renunciar a su política de intentar gobernar el país".
Por su parte, Cebrián recordó cómo los medios españoles consiguieron tras la caída de la dictadura de Franco consensuar un código de conducta para sustentar desde la prensa a la naciente democracia.
"Había reuniones entre los diarios de Madrid y Barcelona para ponernos de acuerdo en los puntos básicos del proceso", relató. "Todo el mundo coincidía en que había que salvar la democracia y en la importancia de la libertad de expresión".
Pero Cebrián cree que las relaciones entre los medios de comunicación españoles se han deteriorado en los últimos años hasta el extremo de que ahora sería imposible alcanzar aquel grado de entendimiento.
"Las relaciones entre algunos medios se han roto y, en algunos casos, se ha perdido el sentido de la ética. En estas condiciones, ¿Cómo puede haber un ambiente de consenso?", preguntó.
Cebrián hizo esta reflexión tras hacerse eco del mensaje del Comité para Proteger Periodistas, defender la necesidad de que sea la profesión periodística la que se marque sus propias normas e impedir con ello que sea regulada desde fuera. Se evitaría así uno de los problemas que padecen muchos medios de todo el mundo.
"Algunos Gobiernos están utilizando su poder de regulación para censurar, para cerrar la boca en nombre de la democracia", comentó.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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