Los niños tienen el derecho a la protección contra toda forma de explotación y abuso sexual infantil, expresa el Artículo 34 de la Convención de los Derechos del Niño.
Con la puesta en marcha de la Ley 16 de 31 de marzo de 2004, la Policía Técnica Judicial (PTJ) tiene la potestad de investigar de oficio cualquier tipo de denuncia existente, sin que tenga que ser obligatoria la presencia de un querellante por el delito de abuso sexual.
La mayoría de estos pequeños son víctimas de conocidos, entre estos padrastros, tíos, vecinos y alguna persona asignada a su cuidado.
Lo más terrible es que al pasar el hecho que puede ser constante, la víctima es amenazada en reiteradas ocasiones, lo que hace cambiar su conducta..
La inspectora Ana Cajar, jefa de la división de Delitos Sexuales, explicó que se reciben alrededor de 45 denuncias por mes, un 10% más que el año pasado.
Para las autoridades es importante el cambio de actitud que han mostrado los padres y madres de las víctimas, ahora están creyendo más en el sistema investigativo y denuncian cada día más los casos de abusos sexuales.
Cajar básicamente atribuyó parte de la colaboración a los medios de comunicación ante la divulgación de los casos y las denuncias existentes por abuso sexual de niños.
Cajar señaló que cuando los niños hablan de temas sexuales profundos, es previsible de que algo está pasando, ya que no es un hecho normal.
En muchas ocasiones son evidentes los signos emocionales como pesadillas, temor de estar con los familiares y sus abusadores, bajan su rendimiento escolar, miedo generalizado, agresividad, culpa y vergüenza, aislamiento, ansiedad, depresión, baja estima, rechazo al propio cuerpo, conocimiento sexual precoz e impropio a su edad, masturbación compulsiva, exhibicionismo, problemas de identidad sexual.
Otros menores sufren lesiones más severas al ser hospitalizados por problemas paidosiquiátricos o por el contagio de infecciones de transmisión sexual. El abuso sexual es cualquier forma de contacto físico realizado sin violencia o intimidación y sin consentimiento en este caso del menor.
Los niños no mienten, pero son muy temerosos de la situación a la que se han visto expuestos, prefieren que sean sus padres las últimas personas en enterarse.
Esta situación se registra ante el temor generalizado del menor y la falta de confianza que le ofrezca el progenitor.
Esta desconfianza les hace cambiar su actitud a la soledad y el sufrimiento. Quienes más rápido perciben la situación son los abuelos, tíos o sus propios maestros.
Al ser denunciado el hecho en los casos de niños menores de hasta 7 años que son abusados, las autoridades de investigación judicial tienen que utilizar un tratamiento especial de atención para deslindar el caso, expresó Cajar.
Agregó que para estos casos es necesario evitar la revictimización del pequeño, por lo que utilizan un equipo de Trabajo Social, que capta la información, simulando a una especie de juego didáctico en un tiempo considerable.
La doctora Nilda Santamaría, jefa de Salud Mental del Hospital del Niño informó que muchos de los pequeños detectados, víctimas de abuso sexual han sido contagiados en algunos casos con enfermedades venéreas y con el SIDA. El Hospital del Niño registró en el 2003, 105 casos sospechosos de abuso sexual, en 81 niñas y 24 niños.
Las consecuencias a largo plazo del abuso sexual pueden agravarse con el tiempo, hasta desencadenar dolores crónicos generales, hipocondría; problemas y desorden alimentario.
¿Cómo saber si su hijo es víctima de abuso sexual? Se pueden presentar dificultades para caminar o sentarse, lesiones, desgarros, magulladuras en los órganos sexuales, irritación del área anogenital, infecciones en zonas genitales y urinarias.
Dificultades manifiestas de defecación, hemorragias por la vagina o el recto, ropa interior manchada o rota, hematomas en el cuerpo y zonas genitales, enfermedades venéreas y embarazo.