Una idea embadurnada de sarcasmo, menciona las siglas INAC, como el Instituto Nacional de la Corrupción, pero sus más encumbradas autoridades rechazan las denuncias, y dicen dormir tranquilas porque no hay pruebas de tales acusaciones.
Que se diga que la corrupción se enseñorea en la institución estatal de cultura, no es un criterio compartido por el director de esta institución, Rafael Ruiloba, quien considera que las denuncias y los señalamientos son catapultados en asocio de una campaña contra esta entidad.
La controversia ha tocado las puertas de la Contraloría, donde las denuncias bullen por medio de cartas y llamados públicos que se han hecho llegar. "Anomalías que se están sucediendo y a todas luces son muestras de corrupción", escribió un funcionario que elevó su querella.
Una de las denuncias que se abrieron camino para llegar a la Contraloría, quedó consignada en la carta de un funcionario del INAC, Mario Benítez, quien detalla una serie de hechos que a su criterio constituyen una lesión contra esa institución estatal de cultura.
Benítez se dirige al contralor diciendo: "Todos estos sucesos de corrupción que próximamente estaré detallando han ido en mi perjuicio profesional y personal, por el solo hecho de haber denunciado estas graves anomalías que se vienen dando".
Rafael Ruiloba, por su parte, intentó atajar las acusaciones diciendo en una entrevista telefónica que todas esas quejas, incluyendo las denuncias de otros funcionarios que hasta por calumnia han sido demandados, son "parte de una campaña de desprestigio contra la institución".
Benítez, quien se identifica como arnulfista, dijo en su carta dirigida al contralor, que siempre ha sido creyente de que "los trapos sucios se lavan en casa", por lo cual conversó con el Prof. Rafael Ruiloba, manifestando su desacuerdo con la forma en que se estaba actuando.
Continuó con una grave aseveración: Yo estaba en desacuerdo con lo que ocurría porque eso iba en perjuicio del INAC, y "su última respuesta