LA depresión y los problemas económicos llevaron al maestro Evidelio Guerra, de 42 años, a acabar con su vida colgándose con la cuerda de tender ropa. Pero no lo hizo solo, sino frente a sus hijos de 5 y 3 años.
Guerra no pudo más con la depresión que terminó quitándole el trabajo como maestro en una escuela primaria. Esta amenazaba acabar también con su vida familiar.
Este humilde chiricano aprovechó la ausencia de su esposa en el cuarto alquilado, para salir al patio a cortar la cuerda del tendedero, atarla a una carriola y terminar con su vida.
"Mi papá esta amarrado", fue el aviso que dio uno de los niños al maestro Luis Batista quien les alquilaba.
Este encontró el cuerpo colgado en ayer en la mañana, cuando se iniciaban las clases.
En una ocasión Guerra vendió su casa en Nueva Libia y se compró un carro, pero más tarde lo chocó.
Esto hizo que el hombre se endeudara más y su problema depresivo creciera, pero la historia no terminó aquí.
Mario De La Cruz, director de Villa Milagro, colegio donde impartía clases, reveló que las autoridades del Ministerio de Educación decidieron retirarle a Guerra el grado de enseñar, por sus problemas.
"El tuvo un problema depresivo y entonces le quitaron el grado. Quedó funcionando en el centro escolar, pero asignado a cátedras de folclor, porque eso le gustaba y lo relajaba bastante", dijo.
En aquella escuela todos recuerdan a este maestro como un hombre responsable, amable y que adoraba a los niños, con quienes compartía sus enseñanzas de mejorana.
Depresión lleva a docente a la horca
El hoy occiso estaba haciendo trámites para pensionarse y ocupaba el tiempo enseñando mejorana.