Cecilia MacIntyre hija de canadienses residente en Boquete, explicó como moradora de este paraíso, que los primeros extranjeros que llegaron a esta región venían con el fin de levantar esta comunidad por la inexistencia de carreteras, vehículos, teléfonos, pero poco a poco fueron trabajando por mejorar cada servicio en este lugar, pues muchos se casaron con familias originarias del área.
Han llegado después jubilados con el interés de compartir con los lugareños y otros con el emprender negocios.
Pero, a juicio de MacIntyre, deberían ser las personas de esta región las que aprovechen y lleven adelante comercios porque: "si leemos en los letreros de las calles o en Internet encontramos todo lo contrario, se trata de compañías extranjeras que están desarrollando proyectos en la zona".
MacIntyre, indicó que en la mano de obra que se utilizaba para el cultivo de café ha desaparecido porque muchos indígenas y latinos viajaban para la zafra en busca de ingresos económicos. Ahora estas fincas no producen café porque hay casas sembradas.
Ante esta preocupación moradores de la localidad han enviado cartas a la ministra de Vivienda, Balbina Herrera, donde se explica la compra de terrenos para levantar urbanizaciones, devastando bosques y arrasando con la capa de suelo negro volcánico, lo que puede provocar una disminución en las fuentes de agua.
"Antonio", como llamaremos a nuestro entrevistado, era un agricultor que trabajaba las seis hectáreas de tierra que había heredado, pero por las condiciones en las que vivía aceptó la oferta de un extranjero.
Por las seis hectáreas le pagaron B/.200,000. Para Antonio el monto era muy llamativo así es que se trasladó al centro de Boquete y alquiló una casa.
Al salir del lugar que había vendido olvidó el retrato de sus seres queridos, al percatarse volvió al día siguiente. Cuál sería su sorpresa al encontrarse con una cerca electrificada que ahora cubría la propiedad y en una gran fogata se consumían lo que había sido su casa.
El remordimiento lo llevó a tomar determinaciones drásticas y optó por invertir el dinero que ya había comenzado a gastarse. Sus hijos esperaban la compra de un vehículo y estudiar en la universidad, pero Antonio consideró que lo mejor era entrar en algún negocio.
La suerte esta vez no lo acompañó porque su familia decidió dejarlo solo con todo su dinero y en los negocios perdió casi la mitad de lo que había conseguido con la venta de sus tierras.
El problema es que Alberto sabía hacer producir la tierra y era un experto en café y hortalizas, pero no en asuntos de negocios e inversiones.
Con lo poco que le quedó recorrió todas las entidades bancarias de la provincia en busca del mejor interés para un plazo fijo, lo único que le ofrecieron era como para morirse de hambre.
Lo inevitable llegó, Antonio se gastó todo el dinero en menos de lo que pensaba hasta quedar en la quiebra total, sin tierra, sin casa y sin familia.
Marcial Suárez, representante del corregimiento cabecera de Boquete, explicó que ante la anuencia en las construcciones de alto costo que se han realizado, el municipio procedió a normar los impuestos que se cobraban por construcción.
Las construcciones que alcancen un valor de B/.50,000 se les cobra el 1% de impuesto, de este monto en adelante el 2%. Esto se le está aplicando a todas las construcciones.
Los extranjeros en Boquete no se les aplica ningún tipo de restricciones, lo que a juicio de Suárez mantiene la afluencia que les trae divisas.
Por su parte, Gloria Gómez edil de Los Naranjos, sostuvo que han escuchado que existen proyectos en otros países que están vendiendo a Boquete, pero temen que la venta constante de tierras de los nacionales a los extranjeros pueda ir reemplazando a los moradores del lugar.
El alcalde de Boquete, Manolo Ruiz, solicitó una reunión urgente a la ANAM para que se reglamenten las construcciones y urbanizaciones en Boquete .