El informe que se encuentra suscrito por Madelaine Motgomery de la Unidad Química del FBI, señala que la sangre de Brewster, la orina y el contenido estomacal, fueron analizados por otro laboratorio antes de entregarlo a sus funcionarios.
Además, señala que las evidencias de dicloroetano (disolvente) detectado en las muestras q24 y q26 son el resultado de contaminación.
A las muestras se le practicaron análisis para detectar la presencia de metales pesados, cianuro y pesticidas comunes, pero no se detectó ningún tipo de estos venenos.
Tampoco se encontró la existencia de químicos venenosos de carácter volátil. A la vez se descartó la contaminación con monóxido de carbono.
Por otro lado, se descartó la presencia de tóxicos ligados a la familia de los fosfuros (fosfina), ni se detectó presencia de aluminio.