A pesar de los esfuerzos que realiza el Ministerio de Educación(MEDUCA) para disminuir la deserción escolar, las estadísticas dan cuenta de que cerca de 15 mil estudiantes abandonaron las aulas en el 2010.
Estos números duplican la fuga de estudiantes del sistema educativo en el año 2009, cuando se registraron 7 mil 13 deserciones.
Las estadísticas del MEDUCA detallan que en el 2009 hubo 3 mil 707 deserciones a nivel de la premedia, cifra que en el 2010 aumentó a 7 mil 673, lo que equivale a un aumento de 3 mil 966 estudiantes más, un 11.8% de la deserción.
Pero los datos son más significativos cuando se analiza el problema a nivel primario. En el 2009, el número de estudiantes que abandonó sus estudios fue de 2 mil 579, cifra que ascendió en el 2010 a 4 mil 765 deserciones, casi un 50% más.
El fenómeno se repite a nivel de escolaridad media: los estudiantes que interrumpieron sus estudios en el 2009 sumaron 727, mientras que en el 2010 se dispararon a 2 mil 436 deserciones.
Aunque los números absolutos reflejan un aumento significativo de la deserción, el MEDUCA argumentó que el fenómeno debe analizarse con el crecimiento de la matrícula interanual, utilizando un sistema longitudinal establecido por la UNESCO para convertir en porcentaje la cifra.
En cuanto a las principales causas de deserción, la viceministra de Educación, Mirna de Crespo, indicó que los problemas en el hogar influyen mucho en la educación de los niños y jóvenes, mayormente en las edades de 13, 14 y 15 años, cuando manifiestan mayor rebeldía.
Basándose en estudios internacionales, Crespo manifestó que el docente y sus métodos de enseñanza también juegan un papel importante.
Por su parte, Sonia Ulloa, coordinadora del Magisterio Panameño Unido, señaló que la economía juega un factor importante, ya que se han encontrado con padres que no pueden mandar a sus hijos a las escuelas por falta de pasaje, trabajo o comida.
Otros factores que según la educadora restan entusiasmo a los alumnos son las pandillas, pues se dan casos de estudiantes que dejan los estudios porque son amenazados por pandilleros insertados en sus colegios.
El sociólogo Marcos Gandásegui coincidió en que la falta de estabilidad en el hogar afecta al estudiante, ya que este necesita de una familia y un techo para gozar de los beneficios que el Estado le brinde.
En la deserción escolar influyen también factores de carácter social, económico y cultural, de ahí la importancia de generar ofertas académicas que despierten el interés de los estudiantes.