Nación

Desilusionada familia que donó tierras a UP

Piensa que hay personas con poder detrás de los que invadieron las 282 hectáreas a orillas del Lago Gatún que quieren quedarse con parte del terreno donado.


" Indignada" está la familia de Castara García Díaz, la señora que donó en 1955 a la Universidad de Panamá mil hectáreas de tierras frente al Lago Gatún.

La última voluntad de doña Castara era que la UP levantara allí una escuela de agricultura, sin embargo, 52 años después esto no se ha cumplido. Al contrario, familias invadieron 282 hectáreas de esta valiosa propiedad y algunas pretenden venderlas a terceros.

La indignación de los descendientes de Castara es tanta que se asesoran con abogados para ver si es legalmente posible reclamar la devolución de las tierras.

 

"Si personas ricachonas van a hacer uso de eso, creo que la familia Díaz se las merece", dijo Nora Díaz Villalaz, nieta de Castara.

La UP pidió en el 2006 el aval del Ministerio de Economía para vender las tierras invadidas a sus ocupantes a precios irrisorios. Pero entre los precaristas hay uno que le alquila 31 hectáreas al ganadero y magistrado suplente de la Corte Suprema de Justicia, Jacinto Cárdenas, y otros que pretenden venderle a inversionistas extranjeros interesados en construir un "resort".

Un avalúo de la Contraloría de la República valoró las mil hectáreas en B/.800 mil, por lo que la UP desea vender las 282 hectáreas invadidas en ocho centésimos el metro cuadrado.

 

Las tierras a orillas del Lago Gatún han adquirido mucho valor comercial en los últimos años por su atractivo turístico. Solo basta ingresar a las páginas electrónicas de bienes y raíces para comprobar que terrenos con características similares son vendidos hasta en B/.6 millones.

Díaz Villalaz está de acuerdo en que la Universidad de Panamá venda a bajos precios (con un límite de una hectárea por cada familia) a los invasores que realmente necesitan estas tierras para subsistir, pero advierte que "hay gente con poder que quiere beneficiarse de esta situación".

La última voluntad.
El 19 de diciembre de 1955, doña Castara acudió a la Notaría Tercera de Circuito de Panamá para hacer la mayor donación que la Universidad ha recibido de un particular en toda su historia. Pero Castara hizo que en los documentos de transferencia constara su última voluntad.

 

"Ruego que se tenga presente siempre mi deseo de que, preferiblemente, pudieran servir estas tierras que dono para experimentos y cultivos de una futura escuela de agricultura...", destacan documentos que reposan en el Registro Público.

"... de no ser posible que las destine la Universidad al uso que tenga conveniente y le sirvan siempre para el incremento del patrimonio de esa institución", agregan.

La donación fue ampliamente cubierta por los diarios de la época. "Soy una persona que a todo lo largo de mi vida me he equivocado pocas veces cuando de juzgar a las personas se trata", declaró Castara refiriéndose a su confianza en que la UP usaría correctamente estas tierras.

 

Hoy, el panorama parecer ser otro. "Nos duele esta situación", señaló Nora Díaz Villalaz. Lamentó que la UP "nunca" haya tenido interés de hacer un buen uso de estas tierras y recordó que cuando su abuela murió, la Universidad ni siquiera emitió una resolución de duelo.

tuvo acceso a una carta que el 30 de agosto de 1955 le envió a Castara el entonces rector de la UP, Jaime de la Guardia. "Puede tener usted la absoluta seguridad de que los organismos universitarios se preocuparán porque las tierras se conviertan en fuente de riqueza para esta institución".

Esta promesa no parece concordar con el medio siglo de abandono que sufre esta propiedad.


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379327
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América