Nación

Despiden a un fanático del béisbol nacional


"Le rogué a Dios, de rodillas lloré, le suplique que no me lo quitara, sin embargo, fue su voluntad", fueron las palabras de Liliana Barona, al darle el último adiós, a Ricardo Vega Gómez, su amado esposo y gran fanático del béisbol nacional, durante la realización del sepelio en la Iglesia San Antonio de Padua.
La viuda de Vega y sus tres pequeñas hijas, ahora más unidas que nunca, sumidas en el dolor que las embarga, pero con mucha fortaleza, le dijeron a su esposo y padre cuanto lo amaban, al igual que agradecieron a todas las personas que sin conocerlas le ayudaron en este momento tan difícil.
En la Iglesia de San Antonio de Padua, ante la mirada triste de casi todos los presentes, escuchaban atónitos como Liliana y sus tres angelitos vestidas de blanco, lloraban y le decían frente a la fotografía de Ricardo: "Yo te quiero papá, te llevo en el corazón".
Liliana, Emili, Nicole y Michelle, quienes perdieron a su ser querido, fueron reconfortadas por el sacerdote de la parroquia Bernardo Brisoria, desde que supo del estado en que permaneció Vega, luego de ser víctima de la trágica explosión de un fuego artificial en el Estadio Nacional.
Acongojadas, siempre mantuvieron el apoyo de su familia, pero en esta despedida, sólo fueron acompañadas en la iglesia por familiares, amigos y la prensa nacional.
Se evidenció en la iglesia, la falta de presencia de las autoridades de Gobierno, de los miembros del Torneo Panamericano de Béisbol, del Patronato del Estadio Nacional y mucho menos estuvieron presentes los peloteros de la selección nacional, que tanto admiró el fanático de Chiriquí, Ricardo Vega.
Ahora ellas, las Vega, esperan que las promesas cumplidas se hagan realidad. Barona dijo a El Panamá América, con mucho dolor en su corazón, como le han destruido su vida... "me parte el corazón ver a mis hijas llamando aún a su padre".
"El solamente ha dado un paso delante de mí, van a pasar muchos años, quizás no me reponga de esto, pero me ha dejado sus tesoros más deseados, sus princesas...Yo hoy ante Dios y ante todos ustedes voy hacer de mis hijas lo que él siempre soñó", dijo con entereza Liliana Barona.
Le acompañaron muy de cerca en este sepelio Carlos Julio, Carlos Ariel Julio hijo y su esposa Josefina Solís, los vecinos de Vega, quienes afectados también por la trágica noche del 5 de noviembre, mantienen las quemaduras y problemas de audición.
Josefina de Solís expresó que "las autoridades no se han acercado a ella, ni por caridad, ni por Carlitos que es un niño, los han podido ayudar".
Por su parte un familiar de Vega señaló que "es un caso lamentable que ha surgido aquí en la comunidad, esto nos sirve para tomar medidas y no esperar que sucedan las cosas". Aseguró que era una persona muy querida en la provincia de Chiriquí y en las provincias centrales.
El sacerdote Bernardo Brisoria recordó a Vega como el padre abnegado, quien todos los sábados en las mañanas acompañaba a sus hijas al catecismo. Era un hombre abnegado y amoroso con sus hijas y esposa, apoyándolas siempre en la oración, sustentó el religioso.
Ahora Liliana, junto a sus pequeñas tendrá que enfrentar sola el futuro incierto que les depara, mientras la abogada Aura Emérita Villalaz prepara una demanda civil, para lograr que los responsables de este hecho indemnicen a los familiares que en vida le sobreviven a Ricardo Vega.
Se conoció que los encargados de la empresa Pirotécnica Guararé, hasta la fecha no han asumido su responsabilidad en la muerte de este fanático de béisbol, ni por las otras nueve personas que resultaron heridas.
En tanto, la Policía Técnica Judicial inició las investigaciones por la muerte de Vega, por lo que llamarán a declarar a los responsables de este accidente ocurrido en el Estadio Nacional el pasado 5 de noviembre.


fecha edicion
old id
137863
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América