El director ejecutivo de la Oficina Nacional para la Atención de Refugiados (ONPAR), José del Carmen Serracín, dijo ayer que los desplazados del pueblo de Juradó en Colombia, que se encuentran en Jaqué, "no clasifican" para el status de refugiados porque se han movilizado por un motivo de seguridad, que no tiene que ver con persecución política, religioso o étnica.
"Simplemente ellos buscan un lugar para vivir en Paz, y Panamá les está dando esa seguridad de acuerdo a los convenios firmados en Ginebra", declaró Serracín.
Según el miembro de Asistencia Legal Alternativa de Panamá (ALAP), Renault Escudero, el que estos desplazados colombianos no tengan un documento que los certifique como refugiados es peligroso, porque por cualquier motivo pueden ser deportados.
"Ellos están de hecho recogidos en Jaqué, recibiendo ayuda humanitaria del ACNUR, pero no tienen una documentación que haga constar que se le reconoce su status como refugiados o solicitantes de refugio", declaró Escudero.
Serracín sostuvo que el control oficial que se mantiene en Jaqué, es un censo, y que "el motivo no tener un carné de refugiados es porque ellos están siendo repatriados voluntariamente cada mes".
Agregó que durante una gira el fin de semana a Jaqué, donde estuvo acompañado de autoridades del consulado de Colombia, la Policía Nacional, Iglesia y autoridades locales, se determinó que el número de desplazados provenientes de Juradó desde el 18 de enero, es de 151 colombianos, de los cuales 80 son niños y 70 adultos.
"Hemos hecho un llamado de atención a diez personas que son los indisciplinados por razones de hurto, robo, violación, en la comunidad de Jaqué. Les hemos hecho un llamado a estas personas, de que tienen que cambiar su actitud, sino tendrán que acatarse a las reglas del Decreto Ejecutivo No. 23 que es el que rige el estatuto para refugiados y para desplazados", puntualizó Serracín.
Agregó que si esto colombianos indisciplinados no acatan las normas, "perderían todos los beneficios automáticamente como desplazados".