UNA RELACIÓN de muchos años terminó en nuestra ciudad. Los animales que era común observar en los verdes patios de algunas residencias han desaparecido.
Ahora no son más que el recuerdo preciado de más de uno.
Sucede que con "el boom inmobiliario" y los incendios que se presentan frecuentemente en áreas verdes de la capital, los animales silvestres, así como la flora de esos lugares se han ido perdiendo poco a poco.
La prueba más reciente de ello fue el incendio ocurrido aproximadamente hace mes y medio, en el área de Clayton.
El sinistro acabó con gran parte de árboles que eran el hábitat de cientos de animales.
A la fecha no se sabe cuántos animales murieron, pues los Bomberos de Panamá no han presentando un informe al respecto.
Pero, de lo que sí pueden dar fe los residentes es de que una manada de gatosolos que rondaba el lugar no se ha visto más.
Los moradores también se preguntan cómo se originó el fuego, pues curiosamente, luego de éste, se han demarcado más terrenos para la venta que se convertirán en proyectos inmobiliarios.
Una vecina del lugar, quien todas las mañanas daba de comer a los animales silvestres, dejó de recibir esa visita matutina desde entonces.
"Esto nos da la sensación de que posiblemente todos están muertos".
Azael Barrera, presidente de la Asociación de Propietarios y Residentes de Clayton (APRECLA), explica que no sólo con el incendio ha ocurrido esa anomalía, pues con el ruido que provoca el derrumbe de algunas residencias para construir nuevas, varias especies han emigrado del área.
Actualmente unos 15 proyectos están por construirse y algunos ya han sido puestos en ejecución en el área de Clayton.
Los moradores del lugar, quienes una vez revertido Clayton compraron sus residencias, en el año 2000, aseguran que el concepto de ciudad jardín con el que fue vendido ese espacio, se perderá y eso les preocupa.
Para los residentes de Clayton, el desarrollo de proyectos que incluyan derribar áreas boscosas representa una pérdida invaluable de las riquezas naturales que alberga este sitio.
Barrera expresa que el peligro de esas nuevas construcciones es precisamente acabar con especies, tanto de animales como de flora, que quizá no existen en otros lugares, además de que muchos de los terrenos incluyen espacios que pertenecen al Parque Nacional Camino de Cruces.
"Esto es prácticamente un corredor ecológico en donde habita una biodiversidad única en la región de centro y Suramérica".
Desplazados por el concreto
La Ley 21 de 1997 establece el plan de uso de suelos para las áreas aledañas al Canal de Panamá.