Nación

Destacan contrastes y paradojas sociales


La existencia de un mundo de pobreza en torno a un emporio bancario y comercial, el hecho de que a los pobres les toca ver de lejos los avances tecnológicos y otros progresos de los que la sociedad se enorgullece, lo cual es para ellos como una realidad virtual, un modelo más para anhelar que para emular y un llamado a que se enseñe a los jóvenes a ser parte del género humano y no un apéndice "on line", hizo la doctora Rosa María Crespo de Britton.
La escritora -en calidad de oradora de fondo en la ceremonia inaugural de EDUCAR 2002, que celebra hasta el sábado el Consejo del Sector Privado para la Asistencia Educacional (CoSPAE)- habló de contrastes y paradojas sociales a nivel local e internacional, de la degradación del planeta, del retorno a la barbarie (30 conflictos bélicos en Europa de Afganistán a Zaire, defendiendo un pedazo de tierra, una religión, un lenguaje), terrorismo (del que no escapan ningún país por poderoso que se crea), las matanzas tribales, lo que denominó "el apocalíptico peregrinaje de una humanidad que pugna por destruirse y que de paso acaba con el medio ambiente".
Igualmente, instó a los maestros a enseñar a los niños a aprender a leer y escribir, a amar la palabra escrita y hablada para evitar que sigan sumándose a las filas de expertos en Internet pero analfabetas funcionales que son incapaces de raciocinio y tienen el lenguaje acribillado, herido de muerte por la trivialidad del chateo".
Asimismo, Britton hizo énfasis en la permanencia del libro en formato de papel, pese al Internet, porque "las computadoras no tienen alma ni verbo", toca al maestro humanizar la educación y velar por el desarrollo de las virtudes necesarias en "una juventud que está atrapada por el vicio, la promiscuidad y la delincuencia como lo demuestra el hecho de que el número de transgresores aumenta de manera alarmante".
La literata y presidenta de la Fundación Pro Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero resaltó el rol de la educación en el progreso y primacía del estado de derecho y estabilidad política de las naciones, y se refirió al comodismo social de estos tiempos, en que la gente exige derechos pero no acepta deberes y se muestra renuente a todo lo que implique rigor, disciplina, puntualidad, honestidad y otros elementos que caracterizan el comportamiento de los pueblos triunfadores.
También Britton habló de las denuncias de corrupción y enriquecimiento ilícito que hay en todos los países; se lamentó de la crisis familiar (prevalencia de hogares monoparentales, la existencia en Panamá de 43 mil hijos de madres solteras) y de la incomunicación intergeneracional y entre la pareja y, por otro lado, denunció la incapacidad social para razonar en abstracto, la atrofia de la imaginación producto de la adicción al ver y oír, todos los órganos del cuerpo pueden ser permutados excepto el cerebro, el verdadero centro de la vida.
Destacaron que existen sectores donde las personas saben que quemar significa arruinar los potreros y que los pastos crecen mucho más rápido y también han entendido, que quemando eliminan una serie de pastizales y que posteriormente tendrán que invertir en su siembra.
El campesino Bredio Velásquez, quien hace algunos años se dedicaba a la tala y quema para extender su ganadería y agricultura sin ningún respeto a la naturaleza y sin deseo de escuchar ningún consejo porque según él, lo que estaba haciendo era lo correcto, es ahora el mejor ejemplo de conservación en aquella región, que aún se encuentra en conflicto.
Velázquez ha implementado en sus extensas fincas la agroforestación, que implica la asociación de siembra de árboles maderables y frutales con raíces y tubérculos. Comprendió que entre los espacios puede sembrar yuca, ñame, plátanos, guineos y maíz, mientras los árboles se encuentran a cierta altura.
También ahora el mantenimiento de su ganado es mejor, porque ha aprendido que ciertos arbustos y árboles le sirven de alimento y sombra lo que le ayuda a que sus animales no pierdan tantas energías por el caliente sol.
Mientras tanto, en esta misma área, pero por la región de El Cortezo de Tonosí, hay campesinos que como Ariosto Broce y otro grupo de personas, aseguran que la precipitación lluviosa no tiene nada que ver con la tala de los árboles, porque siempre ha llovido.
Sostiene que se han talado muchos árboles y sigue lloviendo, afirmando que esta es una teoría que se les quiere hacer ver, indicando que seguirán con su práctica como siempre lo han hecho.
A pesar de estas afirmaciones, es fácil visualizar a lo largo de la carretera hacia Tonosí una gran cantidad de hectáreas de tierras humeantes producto de la quema, que asimismo va acabando con el poco bosque que se encuentra en el área. Se puede apreciar cómo gran parte de la reserva forestal "La Tronosa" está prácticamente socavada por el fuego y la tala.
Durante las consultas de El Panamá América no faltó quienes saltaran al paso a las presunciones de que la quema obedece a un cierto placer o que se trata de "piromaniacos".
Euribiades Chang, oriundo de esta región e ingeniero agrónomo, sostuvo que es inaceptable "el término piromaniacos puesto que estas personas son aquéllas que sienten atracción por el fuego y ese no es el caso de los santeños".
"El santeño tala para producir". Y es que, a su juicio, la responsabilidad de las malas prácticas en cuanto a quema se refiere, es de las propias autoridades que no han sabido inducir a los campesinos y tenedores de tierra en general a sistemas integrados de producción de alimento.
Es prioridad, consideró, incluir la parte maderable en la producción, para lo que se deben buscar nuevas opciones porque "no se puede llegar donde una persona que toda su vida ha sembrado, por ejemplo, yuca y decirle simplemente que debe reforestar y dejar de hacer lo que ha hecho siempre".
De una u otra forma, lo cierto es que fue coincidente la afirmación de que "se trata de estigmas y no de realidades porque sobre todas las cosas a los santeños nos gusta trabajar".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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