Muchas de ellas no saben cuándo podrán salir de ahí.
Pero aunque al hablar del centro se piensa en calabozos, torturas e infinidades de situaciones espantosas, la realidad es otra.
Es cierto que todas las mujeres que llegan a vivir en esta ciudad alguna vez en su vida han cometido algún delito.
Sin embargo, además de ser delincuentes, como muchos le llaman, también son seres humanos que tienen familias, son hijas, madres, hermanas, que en un momento de su vida cometieron el grave error de infringir la ley y el orden.
Pero a pesar de todo, no pierden la fe de que algún día saldrán de la ciudad de los barrotes.
La cárcel de mujeres se convierte en un crisol de razas.
La población va en aumento, y entre panameñas hay extranjeras procedentes de Colombia, República Dominicana y Costa Rica, entre otras.
A pesar de tenerlo todo, les hace falta lo más importante, su libertad, es entonces donde entra en juego la tan conocida resignación.
Aunque muchas de ellas se resignan a que pasarán una larga temporada en esta ciudad, eso no quiere decir que cumplen con las reglas del lugar, ya que en ocasiones tienen sus riñas cuando llegan reclusas nuevas, señaló Elvia Torres, quien trabaja directamente con ellas.
Según Torres la mayoría para hacer sus días más cortos dentro del centro de rehabilitación, ocupa su tiempo en lo que más les gusta como coser, trabajar el cuero, practicar algún deporte, trabajar en el salón de belleza, arreglar la capilla, o simplemente leer.
Lo cierto es que aunque ellas no tengan la oportunidad de salir a la calle, tienen la facilidad de educarse y preparase para cuando culminen su estadía en el centro, se puedan ganar el sustento de manera honrada, señaló Torres, quien además dejó muy claro que a ellas se les respetan sus derechos.
Alrededor de 604 mujeres habitan en esta ciudad donde las miradas desesperadas, la tristeza y la incertidumbre de no saber qué será de ellas, invaden su vida en infinitas ocasiones . Sin embargo, no se pierde la esperanza, que es el estimulante vital para seguir viviendo en esta ciudad, mencionó una de las reclusas.