HAY SIGNOS inequívocos de la presencia de "un algo" que cambia la vida de las personas: una confesión o una apariencia distinta, o acaso un "roquero" entonando una rítmica tamborera.
A simple vista, José no es el tipo de joven que se espera encontrar en una procesión. Su mirada esquiva y su apariencia dan cuenta de su rebeldía; pero aún así había que preguntar.
"Me veo extraño por fuera, pero quiero ser mejor por dentro", sus palabras fueron pocas, para no quedarse atrás al resto de los miles de asistentes a la procesión que entonaban a una voz la tamborera de Gladys De La Lastra, dedicada a San Juan Bosco ("Panamá tu eres de Don Bosco, Don Bosco, tu eres de Panamá").
¿Acaso el sacerdote nacido hace casi 200 años en la pequeña localidad de Becchi sigue teniendo poder para cambiar las vidas?
Todo depende de la fe. Así diría alguna de nuestras compañeras de camino, cuya madre se salvó de una arritmia y hoy camina junto a ésta y todos sus hermanos como una forma de agradecer las múltiples bendiciones que asegura, siguen recibiendo.
"Si caminas, hazlo con fe", fue su recomendación ante un agudo dolor de pie.
Pronto, una multitud de voces aportaban recomendaciones para que lo espiritual superara las dolencias físicas.
Es que la multitud que camina con Don Bosco, es más que un conglomerado de seres anónimos con deseos de dejar atrás sus problemas; son "compañeros de fe" solícitos ante los problemas. Tal vez sea este el secreto para que los años pasen sin restar fieles a la cita anual de cada 31 de enero.
Estuvimos dentro de la procesión para darnos cuenta que no es la simple "devoción de un pueblo" que se percibe desde afuera, es el testimonio de miles que más que un milagro, buscan ser cada día mejor, de la mano del Santo de los jóvenes.
¿Por qué asiste a la procesión de Don Bosco?
Eusebio Aisprúa. Soy devoto de Don Bosco. Las fiestas patronales de nosotros en Veraguas son el 31, pero como no pude ir allá, me quedé acá.
Eneida de Blanco. Soy devota. Todavía no me ha hecho ningún milagro y ni le digo hace cuántos años vengo.
Ernestina Vega. A mi me dio aire y y no se me quitaba con nada y yo me pegué de él y le dije ¡tu que eres tan milagroso, quítame este aire! Y me puse caraña y se me quitó.
Carlos Pérez. Soy devoto y me gusta participar en la procesión; aunque no me haya hecho ningún milagro todavía.
Devoto. Tengo un hermano que tuvo un accidente hace tres años y no puede caminar bien, así que yo camino por él. Ya está comenzando a caminar.
Yasmina de Nelson. Por años asisto a la procesión porque mi niña y mi niño nacieron sanos hace 20 años. Hace rato que asisto.