El vicepresidente de la Asamblea Legislativa, Juan Peralta, afirmó que sería "lamentable" que los legisladores aprovecharan la modificación al Reglamento Interno que permite los debates con 18 parlamentarios en vez de 37, para retirarse del recinto en masa y regresar en la tarde a votar.
La Asamblea Legislativa culminó ayer las sesiones extraordinarias para la cual fue convocada por el Ejecutivo con la aprobación en tercer debate del proyecto de ley que modifica el Reglamento Interno de este órgano del Estado.
Durante los debates, la legisladora del Papa Egoró, Mariela Jiménez advirtió que esta modificación denominada quórum deliberativo permite que los legisladores sigan las sesiones "acostados en su cama" y vayan al recinto a votar en la tarde.
Jiménez dijo que si cuando eran necesarios 37 legisladores para mantener el quórum había ausentismo, ahora que sólo se necesitan 18 "sólo quedará el presidente hablando solo".
"Es la obligación moral de los legisladores estar presentes en la Asamblea, ese sería un caso extremo, lamentable, porque su responsabilidad es estar presente en las sesiones y en las comisiones", sostuvo en tanto Peralta.
La modificación al artículo 88 del Reglamento Interno, uno de los más polémicos del documento, señala que "la Asamblea podrá discutir o debatir los asuntos sometidos a su consideración con la presencia de la cuarta parte de sus integrantes", es decir 18 legisladores.
"Sería lamentable que se quedaran en la casa aprovechando esta disposición, pero eso lo dejamos a la conciencia de cada uno", indicó Peralta.
Destacó que esto no significa que sólo 18 legisladores van a hablar en el pleno, lo que se busca es que éstos puedan seguir los debates en sus oficinas a través del circuito cerrado, para atender otras obligaciones en forma simultánea, y bajar al pleno a la hora de votar, añadió.
Otra de las modificaciones permite que las comisiones de trabajo sesionen con dos legisladores como mínimo, según Peralta, para permitir que los parlamentarios puedan acudir a otras comisiones que sesionen en forma simultánea.
Las reformas establecen además una dieta para los legisladores suplentes que reemplacen a los principales, en vista de que anteriormente estas personas no cobraban salario alguno y las licencias que pedían en sus respectivos trabajos tampoco eran remuneradas.