Washington.- El canciller panameño José Miguel Alemán piensa esclarecer el estado de incertidumbre que rodea las relaciones de su país con el gobierno de Estados Unidos. Alemán indicó en Washington que sabe cómo "calmar las aguas".
El canciller, en una entrevista, subrayó la independencia de la política exterior panameña de la de Estados Unidos y negó la existencia de un distanciamiento con el gobierno del presidente Bill Clinton, aunque funcionarios del departamento de Estado afirman lo contrario.
"Para nosotros, la relación con Estados Unidos es muy importante," expresó durante un desayuno en un hotel céntrico con este corresponsal poco antes de su regreso a Panamá tras una visita de dos días en la que se entrevistó con altos funcionarios.
Para no dejar ninguna duda, el canciller sostiene: "Somos conscientes que Estados Unidos es nuestro primer socio comercial, el primer usuario del Canal; que Estados Unidos es la primera potencia del mundo, que es parte de nuestra historia con quien tenemos una relación sociológica".
Pero de inmediato señala que cuando existen diferencias que caracterizó "de apreciación" y "de forma, más que de fondo", Panamá primero debe estar consciente de sus intereses y actuar de acuerdo con sus propias modalidades.
Alemán señala que hace algún tiempo Panamá no logra de Washington un acuerdo para la fijación y cobro de pensiones alimenticias y determinación de paternidad para los hijos de estadounidenses que quedaron luego del retiro de las fuerzas de Estados Unidos.
"Yo por eso no digo que la relación con Estados Unidos está mal. Simplemente la burocracia a veces pone trabas", destaca el canciller.
En la situación actual, pondera, cuando hay diferencias políticas y económicas por resolver y Washington está absorto en el proceso electoral que culminará faltando sólo siete semanas, lo prudente es esperar para negociar con el próximo gobierno.
"En nuestra agenda nosotros consideramos que en la cancillería hemos agilizado esta relación con los Estados Unidos en vísperas del cambio que se avecina con las elecciones presidenciales", señala Alemán. "Entonces concluimos que lo más sensato y práctico es esperar la llegada del nuevo gobierno para plasmar diferencias y renovar nuestros lazos políticos y económicos".
Esto puede haber molestado a algunos funcionarios en Washington, intimó el canciller, al rechazar versiones publicadas por este corresponsal de que altos funcionarios de Estados Unidos expresaron decepción, y hasta irritación, con la conducción de la política exterior del gobierno de la presidenta Mireya Moscoso.
Durante su visita de dos días, el canciller estuvo acompañado por el embajador Guillermo Ford, el legislador Alberto Cigarruista y la directora de información pública de la cancillería, Mercedes Arias.
ASIMETRIA ORIGINA ROCES
Al inicio de las conversaciones oficiales fue poco auspicioso ya que el gobierno en general y el secretario adjunto de Estado, Peter Romero, en particular, no ocultaron su malestar por la decisión de Panamá de enviar al Secretario General de la ONU, Kofi Annan, una carta solicitando que el diferendo con Estados Unidos sobre los polígonos se incluya como tema en la agenda de la Asamblea General para el próximo año. Para buena medida, el canciller también planteó el problema durante una entrevista privada con el Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) a quien le facilitó una copia de la misiva dirigida a Annan.
La reacción del gobierno de Estados Unidos no se dejó esperar. "El tono de la carta del canciller Alemán y las inexactitudes que contiene son deplorables", dijo un alto funcionario que pidió que no ser identificado por su nombre.
"Estados Unidos ha cumplido plenamente con sus obligaciones de limpiar los polígonos de explosivos hasta lo posible, de acuerdo con el Tratado del Canal", añadió, refutando de plano la posición panameña.
Este tipo de roce es quizás inevitable y hasta endémico en relaciones tan asimétricas como las de un país tan pequeño como Panamá frente a la nación más poderosa del mundo.
Asimismo, nada es blanco y negro en el mundo de la diplomacia y hay analistas que consideran que el "desencanto" que se atribuye a Romero en relación a Panamá refleja una reacción de sentir casi personal.
"Peter considera que se las jugó en defensa de Panamá cuando el gobierno fue atacado por los ultraconservadores del Congreso", confió una fuente que ha seguido de cerca el desenlace de las relaciones. "Ahora siente que le dieron la espalda cuando fue a Panamá y se negaron a considerar el acuerdo para las "fuerzas visitantes" como las que tienen con casi todos los otros países centroamericanos".
Pero Alemán no se inmuta ante estas especulaciones. "Hay que buscar la fórmula para que podamos trabajar adecuadamente dentro de lo que es la política exterior de Panamá", adelantó, en reconocimiento del problema.
El canciller y su comitiva llegaron a la entrevista portando portafolios cargados de documentos.
"Yo le quería dejar a usted copia de todos los 13 acuerdos que hemos firmado con Estados Unidos este año," insistió el canciller, presentando una lista de acuerdos técnicos. "Porque sé que usted ha estado recibiendo información de que las relaciones no están buenas, que Panamá no le está dando a Estados Unidos el interés que se merece y eso no es así".
De inmediato, el canciller matizó lo de las buenas relaciones explicando que "nosotros no podemos acceder a todo lo que Estados Unidos pide".
"Y no acceder a algo que ellos piden no significa que la relación es mala", añadió. "Ellos no pueden tener cien por cien de lo que ellos quieren o como ellos lo quieren."
CONTINUA POLEMICA SOBRE POLIGONOS
Henry Raymont: Evidentemente la cuestión de los polígonos es un tema de fricción entre los dos gobiernos ¿Puede decirnos si se avanzó algo en aras de su solución?
José Miguel Alemán: Tocamos el tema de los polígonos. No entramos a analizar en concreto lo que fue la contrapropuesta panameña presentada hace tres semanas, pero el embajador Ford está haciendo una gran labor aquí en Washington. El va a seguir encargado de este tema y yo no pierdo la esperanza de que Panamá y Estados Unidos puedan sanar esta diferencia.
HR: ¿Tiene usted todavía la expectativa realista de que se puede encontrar una solución antes de la llegada del próximo gobierno?
JMA: Yo creo que ya hemos avanzado como estábamos en septiembre del año pasado, sin embargo nosotros somos funcionarios públicos, nosotros regentamos un puesto público por instrucción de la presidenta de la República, y la presidenta de la República está ahí porque el pueblo panameño la eligió para ese cargo.
Nosotros tenemos responsabilidades como funcionarios públicos y Panamá tiene un tratado con Estados Unidos. Un tratado es algo formal, es algo sagrado, tanto para Estados Unidos como para nosotros.
HR: Hay una realidad política: Ud. tiene un gobierno aquí que se está jugando en una elección en menos de dos meses. ¿Cree Ud. que está en condiciones de comprometerse a resolver este problema que ha resultado ser tan espinoso en los tres o cuatro meses que le quedan?
HR: Si clinton promueva la paz en el Oriente Medio, ¿por qué no resuelve el caso de los polígonos?
JMA: El presidente Clinton ha dicho que el no pierde la esperanza de poder lograr la paz en Palestina antes de salir, y yo creo que sí puede resolver un tema tan "álgido" yo no pierdo la esperanza de que nosotros podamos resolver un tema tan pequeño como el tema de los polígonos en Panamá.
HR: ¿Qué perspectivas hay de un nuevo ciclo de las gestiones bilaterales sobre temas como la seguridad, la expansión comercial y otros?
JMA: Yo creo que las perspectivas ya serían para el próximo año. Acuérdese que Estados Unidos está en una elección próximamente. Después vamos a un proceso de traspaso y nosotros confiamos que vamos a mantener este mecanismo para el futuro manejo como instrumento entre los dos países, sino exactamente como una forma que se pueda reevaluar para hacerlo lo más eficiente posible".
Nosotros comprendemos la situación de Estados Unidos, un país poderosísimo con presencia en prácticamente todo el mundo. Sabemos lo ocupada que está la agenda de política exterior de Estados Unidos en comparación con un país como Panamá. Sin embargo, nosotros le apuntábamos al secretario Romero temas que para nosotros pueden ser importantes y que se ajustan a la agenda del gobierno del presidente Clinton. Por ejemplo, y lo pongo a manera de ejemplo, el acuerdo que propuso Panamá para la fijación y cobro de pensiones alimenticias y determinación de paternidad para los hijos de estadounidenses que quedaron en nuestro país luego del retiro de las fuerzas de Estados Unidos.
Esto está dentro de la política primordial del presidente Clinton