Nación

DIIP toma control de Balística en la Policía Judicial

Se ha hecho una remoción casi total del personal de esa sección tras el escándalo.


Unidades de la Dirección de Información e Investigación Policial (DIIP) de la Policía Nacional, mantienen bajo custodia el Departamento de Criminalística y la sección de Balística de la Policía Técnica Judicial, tras el escándalo por la sustracción ilegal de un lote de armas de la institución, que iba a parar a manos de delincuentes.
Mientras que anoche el principal sospechoso por este delito, el jefe de la sección de Balística de la PTJ, Luis Alberto Ramírez Vargas, se entregó a las autoridades, alegando ser inocente de la sustracción de armas de fuego de la institución, para abastecer a grupos criminales.
Ramírez, con el rostro cubierto, se entregó, en el 24 horas de Balboa, a agentes de la PTJ y aseguró que las acusaciones buscan hacerle daño a él y a la institución, donde tiene 23 años de servicios.
Sobre Ramírez pesaba una orden de arresto girada por la Fiscalía Auxiliar, luego de que en su residencia en San Isidro se encontraron 32 armas de diferentes calibres, permisos de armas y expedientes judiciales.
Aunque no se ha precisado cuál era el modo de operar para entregar las armas incautadas a los grupos delictivos, ni el porqué reposaban expedientes y permisos de armas en la casa de Ramírez, sí se estableció cómo era el control de las armas bajo custodia.
El director de la PTJ, Gustavo Barragán, explicó que Ramírez recibía las armas, hacía los archivos y las anotaciones, y además tenía un control total del área.
Así mismo se presume que las armas eran sacadas de la entidad, como si fueran para una investigación requerida por un despacho de instrucción y otras veces salían supuestamente para el Departamento de Bienes y Custodia, que está fuera de estas instalaciones.
Dos funcionarios más de la sección de Balística de la institución se encuentran bajo investigación, y se sospecha que otro PTJ está involucrado en el ilícito, señaló una fuente de la entidad.
Este último sospechoso se investiga por ser un enlace para entregar armas a grupos de delincuentes del sector de San Miguel, en Calidonia.
Por su parte, Gustavo Barragán calificó la situación como "un golpe fuerte y grave" que sucedió adentro de la estructura.
La facilidad que tenía el recién ascendido a inspector, Ramírez, lo llevaba a ser un hombre de confianza con 23 años de servicio en la institución, a quien sólo le faltaban dos años para su jubilación.
El hombre definido por sus compañeros de la entidad como tranquilo, responsable y callado, tenía al frente el control, registro y manejo de las armas que llegaban al Departamento de Criminalística para el cotejo relacionado a las experticias en hechos criminales.
Había pasado más de 10 años asignado como detective en la sección de Balística, siendo capacitado como perito forense en la materia.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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