Entre lágrimas, sombreros pintados y paraguas, miles de darienitas celebraron con el obispo Rómulo Emiliani su última Cita Eucarística en Santa Fe de Darién, cerrando un capítulo de su vida cristiana, entre los más pobres y marginados de la olvidada provincia.
Constantemente los asistentes a la actividad religiosa vertían sus lágrimas al saber que era el último encuentro que celebraba Emiliani en la región donde llevaba casi 14 años de ejercer el obispado. "No se me permite hablar de estos temas, pero hoy voy hablar. He visto a Dios llorar en Darién", inició diciendo en su homilía el pastor.
"Has de ver cómo se destruyen los bosques, donde constantemente salen caravanas de la muerte, he visto a Dios llorar en los niños desnutridos, en el abuso de los intermediarios contra los productores, en el abuso de los que deterioran las vías de acceso y carreteras de producción, en el tráfico de drogas, armas y los ultrajes de los guerrilleros y bandoleros colombianos", recalcó.
Dijo que no se puede seguir permitiendo el abuso de los grupos armados en Panamá, "porque están intercambiando drogas por armas y esto es inaceptable, porque somos un pueblo de paz y están introduciendo la cultura de la violencia, acción repudiada en todo el mundo". "A mí no me sacó ningún matón de Darién porque denunciaba las violaciones a la soberanía de Panamá, yo salí porque estoy obedeciendo los mandatos del Papa", exclamó.