Nación

Diplomáticos de carrera objetan proyecto


La propuesta presentada por el Organo Ejecutivo ante la Asamblea Legislativa para adecuar a los nuevos tiempos la diplomacia panameña no ha sido bien recibida entre los expertos por considerar que posee fallas en su estructura, expresó Euclides Tapia, docente de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá.
Tapia, diplomático por concurso, definió el proyecto de ley, que se haya ahora en primer debate para su discusión por la comisión legislativa, como un documento "intempestiva e inconsulta" por el Organo Ejecutivo.
La Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá cuenta ya con 48 años de existencia y por muchos años el peregrinar de estos profesionales ha sido el mismo tratar de que los distintos gobiernos que han dirigido la vida del país los incluya dentro del cuerpo diplomático que representará al país en el exterior.
Sin embargo, la protesta ha sido la misma una vez se constituyen los gobiernos, tanto estudiantes como profesores, han denunciado por distintos medios de comunicación, que no son tomados en cuenta para integrar la barra de representantes diplomáticos (embajadores y cónsules) panameños en las distintas sedes exteriores con las que Panamá mantiene vínculos.
Los estudiantes y egresados de esta Escuela de la Casa de Méndez Pereira han denunciado, a través de protestas ante la Cancillería de la República, que tales nombramientos se hacen basándose en "amiguismo" o por vinculaciones políticas.
Ahora que el proyecto de ley se haya para su debate la queja la dirigen hacia el artículo 29 que se refiere a los requisitos establecidos para ingresar a la carrera diplomática.
Tapia afirma que entre estos requisitos planteados se haya el poseer título universitario en Relaciones Internacionales, Economía, Sociología, Ciencias Políticas o en general en ciencias afines a la Carrera Diplomática, que sea expedido por un centro universitario nacional o extranjero que sea reconocido por Panamá.
El especialista en diplomacia considera que tanto abogados, economistas, cientistas políticos y sociólogos no incluyen dentro de sus materias toda la gama de estudios que sí los tiene la Escuela de Relaciones Internacionales, por lo que llevan una limitante para el ejercicio profesional de esta carrera.
Unido a esto, según Tapia, de abrirse a concurso los puestos diplomáticos habría una participación, "que nadie pudiese evitar" de 1,573 abogados, 822 economistas y 110 sociólogos, quienes egresaron de la Universidad de Panamá. La población total por este puesto sería, calcula él, unas 2,505 personas a lo que habría que añadir los egresados de las distintas universidades privadas del país.
A este oferta, comenta Tapia, o destape para aspirar o "la mega.-oferta" habría que añadir los "incógnitos afines".
El docente universitario sostiene que la sustentación que hiciera, durante la presentación del anteproyecto de ley en ese momento en la Asamblea Legislativa, de tal "rosario de títulos a los que se agrega los afines (que se le ocurra al Ministro de turno) resultó extremadamente endeble ya que los argumentos hechos así lo demuestran".
Según la defensa que hiciera la Cancillería en el Palacio Justo Arosemena, dice Tapia, de los otros títulos se hizo sobre la base de conceptos como la modernización y nuevo milenio.
Pero, su realidad, arguye el experto diplomático, es que para optar por un cargo de este nivel sólo era necesario contar "con simples licenciaturas" que no contienen dentro de sus planes las materias del campo internacional.
Para él este documento abre una puerta a un sinnúmero de profesionales, que de acuerdo a su criterio no conocen el manejo academicista de la profesión, por ello él estima este proyecto de discusión como "anticientífico".
A esta crítica se une otra y es que según Tapia el proyecto defiende la existencia de un personal diplomático de "expertos" en áreas específicas, como si fuera un secreto que el Ejecutivo, ante necesidades especiales que se presenten en el servicio exterior, puede sin dificultad alguna apelar "al recurso de la agregaduría o simplemente asignaciones ad-hoc".
Otra de las preocupaciones que tienen los intelectuales de la diplomacia es que el proyecto plantea que para ser miembro de la carrera diplomático o consular se solicitarán los mismos requisitos que para ser Presidente de la República, esto es contar con 35 años de edad.
Esto, advierte Tapia, deja por fuera que a dicho cargo se llega por elección popular, eso es lo primero, lo segundo es que toda carrera existente responde a la necesidad del dominio por el hombre de un área determinada del saber.
En un argumento en que han coincidió también todos los candidatos a Presidente del país es que se hace necesaria una modernización no sólo del Ministerio de Relaciones Exteriores o Cancillería de la República, sino del servicio exterior que Panamá mantiene. El argumento es que en la última década han surgido una serie de cambios y transformaciones que obligan al mundo a reformular su política exterior con el resto del mundo. Uno de estos puntos de discusión es la globalización y la apertura de los mercados.
Dentro de sus planteamientos cada uno ha propuesto su renovación no sólo por la necesidad de aumentar los vínculos del país con las otras naciones, sino para tener a personas preparadas que puedan dar luces largas sobre la negociación de un tratado comercial o cualquier otro pacto en que a Panamá le favorezca pertenecer, que no precisamente tiene que tener corte comercial.
En lo que sí coincide Tapia, como un celosos de su profesión adquirida en las aulas universitarias, es que es necesario dotar al Ministerio de Relaciones Exteriores de un instrumento legal que de una "vez por todas regule la carrera diplomática y consular".
Otra realidad que acepta este docente es que existe una diferencia abismal entre el desarrollo académico de los estudios internacionales alcanzados hasta 1957, cuando se aprobó el decreto ley 10, que regula la carrera diplomática y consular y la evolución experimentada por los mismos desde entonces hasta 1999.
"Es perfectamente permisible constatar la existencia de disciplinas internacionales, tales como la política internacional, derecho internacional y economía internacional. Tal realidad es refrendada por los estudios que en los niveles de maestrías y doctorados existen en los campos mencionados en las diferentes universidades del mundo".
En base a ello, anota Tapia, que existirá una desventaja para aquellos, que desean entrar a la carrera diplomática y consular, los títulos de 1957, refiriéndose a los abogados y los sociólogos, ya que se puede comprobar que no tienen ninguna vinculación con el quehacer internacional.
"Es evidente que mayor conocimiento de la realidad internacional que un simple abogado tiene aquel licenciado en Derecho que posea una maestría o doctorado en derecho internacional, es decir, un auténtico internacionalista, por cuanto es un especialista en Derecho de Tratados, Diplomático, Consular, de Integración o Marítimo".
Tapia cree que este proyecto elevado y en discusión en la Asamblea Legislativa sólo puede ser aceptado si como requisito para el ingreso al servicio diplomático, a nivel academicista, se exige el contar con un título universitario en Relaciones Internacionales, Maestría o Doctorado en Derecho o Economía Internacional, dado por un Centro de Estudio de Educación Superior Nacional o Extranjero, reconocido por el Estado Panameño.
Con este planteamiento sostiene el especialista se le hará justicia a los egresados y estudiantes de Relaciones Internacionales, así como aquellos abogados que se preparen académicamente para este fin.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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