Las recientes declaraciones del director del Servicio Aéreo Nacional (SAN), Máximo Carrizo, donde admite que guardó silencio a pesar que conocía sobre la falta de control en el suministro de combustible, podría generar su destitución, advirtió el contralor general de la República, Alvin Weeden. Carrizo no consideró necesario formalizar una denuncia porque no se trataba de un problema nuevo, sino de hace varios años atrás, lo que a juicio del contralor podría provocar, no sólo su separación del cargo, sino un proceso de investigación penal de oficio.
Reiteró que de comprobarse que Carrizo tenía conocimiento de lo que sucedía, podría ser objeto de una investigación, pues todos los funcionarios están en deber de denunciar acciones que van contra las normas administrativas, cuando tengan conocimiento de ellas.
Weeden, quien detalló que la Contraloría realiza cuatro áuditos en el SAN para esclarecer el rumbo que tomaron miles de galones de combustibles, recordó que todo ciudadano que conozca sobre un hecho delictivo en el manejo de los recursos del Estado, tiene la obligación legal, moral y ética de ponerlo de conocimiento de las autoridades pertinentes.
Para el fiscalizador de los recursos del Estado, de ser cierto que Carrizo conocía de los faltantes de combustible, incurrió en una falta grave y que amerita la separación de su cargo. La retención de información es un delito que se tipifica en el Código Penal y por ende se exige a los funcionarios informar sobre los actos que constituyan actos de lesión patrimonial.