Discrepancias, celos, dualidad de funciones, contradicciones e incongruencias entre los estamentos de seguridad del Estado ponen a la administración de justicia penal panameña en peligro.
Aunque las autoridades que dirigen la Policía Técnica Judicial (PTJ) y la Policía Nacional (PN) niegan que existan discrepancias entre ambas por el hecho de usurpar, en algunos casos, la labor o función del otro, hay quienes indican que no es así, y que se han dado casos en donde la Policía ha contaminado pruebas que luego no pueden ser usadas en los juicios. Uno de los que opina así es el ex procurador Rogelio Cruz.
Cruz señaló que cuando ocurre un crimen es la PTJ la que debe acudir de inmediato y aislar la escena para luego pasarla a los fiscales, pero es la Policía Nacional la que llega primero, inicia las investigaciones y muchas veces destruye las evidencias.
El subdirector de la PN, Juan Cerezo, negó que exista tal dualidad de funciones entre la Dirección de Información e Investigación Policial (DIIP) y la PTJ.
Pero el jefe de la PTJ, Jaime Jácome, admitió que se está trabajando para buscar un balance entre los dos estamentos para que cada uno se encasille en lo que le corresponde.
Reconoció que en algunas ocasiones los estamentos de seguridad han sobrepasado la protección de la escena del delito y han dejado sin efecto las pruebas de valor.
Esta sería la primera vez que un director de la PTJ admite que existe un problema. Rogelio Cruz manifestó que durante los 15 años de democracia ha conversado con las diferentes autoridades de la entidad judicial, quienes le han admitido que hay un problema, pero que ninguno quiere hablar de ello, porque eso plantearía un dilema interinstitucional que implicaría un enfrentamiento entre el Ministerio Público y el Ministerio de Gobierno y Justicia o entre el Ministerio Público y el mismo Presidente de la República.
Disputas entre la Policía y PTJ afectan la justicia
Se han hecho las observaciones, pero hasta el momento no se supera esta situación.