@adielbonillam
Si los pocos médicos especialistas que hay en Panamá se distribuyeran en el territorio nacional de una forma más equitativa, el déficit actual no golpearía tanto a los sectores rurales, según revela el informe “Diagnóstico Situacional de Recursos Humanos en Salud”.
La actualización de este estudio indica que 78% de los médicos panameños trabajan en instalaciones de segundo y tercer nivel, que son aquellas que ofrecen las especialidades básicas.
Solo 22% labora en instalaciones de primer nivel, que son los centros de salud y las policlínicas, donde se ofrece medicina básica, ubicadas en pueblos que no son cabeceras de provincia, y en las regiones apartadas del país.
El ministro de Salud, Javier Terrientes, reconoció este problema. “A simple vista hay una franca y mala distribución del recurso humano, con la mayoría concentrado en instalaciones de segundo y tercer nivel, y muy pocos en la periferia”, manifestó.
El Ministerio de Salud (Minsa) cuenta con 797 instalaciones de primer nivel en todo el país, mientras que la Caja de Seguro Social (CSS) tiene 38.