Los narcotraficantes, buscando otras rutas para el trasiego de la droga y por la persecución de los estamentos de seguridad, han trasladado sus operaciones a Bocas del Toro, Veraguas, Kuna Yala y Chiriquí.
En los países cercanos a Colombia, uno de los mayores productores de cocaína en el mundo, el flagelo del narcotráfico es mucho más intenso.
De acuerdo con el ministro de Gobierno y Justicia, Héctor Alemán, se trata de una amenaza que enfrentarán con todos los medios posibles.
"Vigilaremos no sólo el espacio aéreo, sino también el marítimo para garantizar la soberanía del país", enfatizó Alemán.
Las unidades de la Fuerza Pública están siendo preparadas para combatir este problema, que con el pasar del tiempo se torna más complejo.
Alemán destacó que están dotando de recursos tecnológicos a los policías, incluyendo un mejor armamento para hacerle frente a este tipo de delito.
El funcionario dejó claro que dotar de armas a los uniformados, no signifca que se volverá al militarismo, como algunos han querido hacer ver.
Informes oficiales revelan que la droga es traída a Panamá no sólo en avionetas pequeñas que utilizan las pistas clandestinas, sino que además es transportada en barcos de carga y lanchas rápidas que lanzan su mercancía en las costas o lugares remotos, para luego ser transportada a través de remolcadores por carretera.
Por ello, el Servicio Marítimo Nacional (SMN) también participa en los operativos para combatir el narcotráfico.
En los últimos meses, se han destinado varias lanchas rápidas para patrullar las costas del país.
Según el director de la entidad, Ricardo Tradd, "reforzarán la vigilancia marítima en las zonas consideradas de mayor riesgo".
El SMN tiene un buque "Independencia" donado por el Ejército de Estados Unidos, que se dedica a labores de "logística" y también patrulla alta mar.
El esfuerzo que realizan las autoridades para un mayor control del espacio aéreo y marítimo es "inmenso", destaca Alemán.
Sin embargo, el patrullaje no ha podido ser constante por la carencia de recursos económicos que tienen los estamentos de seguridad del país.
Se han iniciado las gestiones para construir varios puestos aeronavales en Darién, Bocas del Toro, Isla de Coiba y Kuna Yala, toda vez que Panamá tiene cuatro veces más responsabilidad marítima que territorial.
En los próximos tres años se pretende dejar avanzado este proyecto para combatir las pistas clandestinas en áreas apartadas.
Las pistas clandestinas de aterrizajes facilitan el tráfico de estupefacientes, de armas y de indocumentados. La pista de Rambala fue habilitada por el SAN para realizar labores de vigilancia aérea. El problema no sólo es aéreo, sino también marítimo.
Panamá, por su proximidad a Colombia, se ha convertido en el "principal centro de almacenaje y distribución" de drogas.