La temporada seca es la época ideal para las actividades al aire libre y son muchos los jóvenes que salen a comprobarlo.
Panamá América encontró a nueve de ellos, serenos, tranquilos, desafiando la altura.
Se divertían descendiendo con cuerdas o rapel en el puente sobre el río Villalobos.
Hombres y mujeres por igual se dedican a esta actividad.
Maysi Aguilar, 27 años, es una de ellas. Contó que era la segunda vez que se lanzaba de las cuerdas.
Le teme a las alturas, pero siente gran pasión por lo que hace, ya que es algo sano y divertido.
Comenta que en Campana se lanzó de las cuerdas desde una cascada y la experiencia fue tan buena que quiso repetirla esta vez en Villalobos.
"Para ser honesta, yo le tengo miedo a las alturas, sufro de vértigo, pero una vez que estás allí el temor desaparece", asegura.
Su tiempo lo divide entre su familia y las actividades que realiza.
Manifiesta que le gusta el trabajo en equipo y los momentos agradables.
Por su parte, Marcos Limchin, 28 años, dice que desde los ocho años práctica el rapel.
Para él, lo que hace lo lleva a ocupar un lugar y un espacio en la vida.
"Esto es el centro de lo que soy y representa mi vida".
Y es que de su tiempo dispone los fines de semana para esta actividad.
Cree además, que es una forma de alejarse de los "vicios y problemas".
Para el descenso con cuerdas o rapel se necesitan equipos como mosquetones, cuerdas, cascos, cintas.
En Panamá, en el Parque de los Guayacanes, hay varios clubes de rapel.
En la ciudad, lo practican en el puente sobre el río Villalobos, Chagres y otros edificios donde se les autorice.
Diversión en las alturas
El rapel es un sistema de descenso por cuerda utilizado en superficies verticales.