¿Abuela, entonces quién me va a querer en el mundo?, preguntó desesperada una pequeña de ocho años. Ella presenció cómo asesinaron a su madre Milcia Céspedes y a su padrastro Félix Alonso Cortez González, ayer, en Villa Lucre.
El terror se dibujó en los ojos de la niña, y no era para menos. A las 7:30 a.m. sus oídos escucharon el sonido de seis detonaciones de arma de fuego. Las balas impactaron los cuerpos de sus padres.
Además de Céspedes, de nacionalidad colombiana, y del dominicano Cortez, estaban en la casa la niña de 8 años y la hermana de Milcia.
En la parte delantera de la residencia está ubicado el salón de belleza unisex Milcia, por lo que las dos recámaras, sala y demás están situados en la parte trasera.
Según informes extraoficiales, tres hombres no identificados, a bordo de un auto sedán rojo, salieron del vehículo e ingresaron a la casa, y sin mediar palabras les dispararon a sangre fría.
A Céspedes le propinaron tres balazos, al igual que a Cortez.
Versiones.
Mientras decenas de mujeres dominicanas lloraban tras aproximarse a la escena del crimen, en calle 16 Villa Lucre, el grupo de investigadores construían sus hipótesis sobre este doble homicidio.
Extraoficialmente se conoció que existe la versión de que se trate de un ajuste de cuentas, empero, debido a que la pesquisa es aún incipiente, esto no se ha corroborado. Tampoco se descarta el móvil del robo.
Mucho dolor.
La madre de Céspedes, una señora de unos 50 años, parecía no resistir la pena por la pérdida de su hija, pues en reiteradas ocasiones se derrumbó. ¡Mi hija, mi hija; ay, qué dolor más grande!, lamentó la señora.