Nación

Doce horas de caos y millonarias pérdidas

Conductores molestos exigieron a las autoridades que se tomen medidas más enérgicas.


DOCE horas de tranque en dos días, así se resume lo vivido por los panameños el miércoles y jueves.
Ayer el caos empezó temprano. Los moradores de la 9 de Enero que resultaron afectados recientemente por las inundaciones, cerraron la vía a la altura del corregimiento de Pan de Azúcar, en protesta porque las aguas siguen subiendo y hasta el momento no han recibido respuesta concreta.
Al mismo tiempo, residentes del sector Nuevo Amanecer, en San Miguelito, se tomaban las calles, a la altura de Tinajitas para exigir una indemnización porque sus casas han resultado afectadas por la construcción del Corredor Norte.
Fidencio Pérez, uno de los conductores afectados por el tranque, debía llevar combustible y hacer por lo menos, dos viajes. El tranque se lo impidió.
Pérez manifestó que para él, la medida significó pérdidas económicas.
Aunque le encontraba sentido a la queja de los moradores, considera que no es la mejor forma de protestar.
Porfirio Aguirre, otro conductor de mula, lamentó que el cierre no le permitiera concluir su trabajo del día.
En el otro lado de la moneda estaba Ruby Guzmán. Ella es una de las residentes de la 9 de Enero que escogió la vía como su "trinchera" y que explicó que están desesperados porque pasan los días y el agua no baja. Temen una epidemia.
Al lugar se presentaron los ministros de Obras Públicas, Benjamín Colamarco y Vivienda, Balbina Herrera, quienes prometieron que se coordinará para atender a todas las familias de esa comunidad y Los Andes 1.
Mientras que hoy continuarán las reuniones de los moradores de Tinajitas con funcionarios del MIVI.
En la protesta no faltó quien pidiera que se haga cumplir la ley.
De hecho, en el Código Penal se destaca que: "El que sin crear situación de peligro, impida o estorbe el normal funcionamiento de los transportes por tierra, agua o aire, o servicios públicos de comunicación, será sancionado con seis meses a dos años de prisión".
Los cambios produjeron un equipo de trabajo más orgulloso y comprometido.
Los trabajadores están orgullosos de su enrome proyecto.
"Necesitábamos ayuda durante la Pascua", me comenta Nigel Ward, "y cerca de 300 hombres se ofrecieron como voluntarios para trabajar, a pesar de que los meteorólogos predijeron buen clima".
Los trabajadores del astillero también están entusiasmados con lo que han construido.
"Es un producto fantástico" afirma Andy Ogden desde la torre de mando del "Astute", "la Armada estará muy orgullosa de ellos cuando puedan operarlos".
Otros 3.500 obreros coinciden en que su cliente se sentirá totalmente satisfecho.
Y no es de extrañarse ya que, si todo marcha de acuerdo a lo planeado, serán recompensados con contratos para construir otros cuatro "Astutes", y eventualmente los submarinos que transporten la próxima generación de misiles nucleares británicos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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