Nación

Dolor y llanto en sepelio colectivo

Ni el fuerte aguacero ni las calles en mal estado fueron impedimentos para que las personas llegaran a la iglesia de Pacora.


En un abrir y cerrar de ojos su vida cambió. La trágica historia del accidente registrado el pasado 14 de agosto en Las Garzas de Pacora dejó huellas imborrables en la vida de Maritza de Vergara.

Unos días antes de la tragedia, ella se encontraba organizando el viaje de vacaciones que pasaría junto a su esposo, Euclides Vergara, y sus dos hijos, Yariela y Rolando, en Tortí, Darién.

 

Sin embargo, ayer los tuvo que despedir en el cementerio de Chepo de un viaje del que nunca regresarán.

Cientos de personas, entre familiares, amigos y vecinos se abarrotaron desde tempranas horas de la mañana en su residencia, ubicada en la comunidad de La Mireya, todos querían darle las condolencias a esta mujer que perdió a sus seres queridos cuando regresaban a casa.

A las 2:00 p.m. se inició la misa en la iglesia de La Virgen de Guadalupe en Pacora, oficiada por monseñor José Domingo Ulloa.

 

Ni el fuerte aguacero que cayó en el lugar ni las calles en mal estado fueron impedimentos para que las personas llegaran a la iglesia.

En esa misma misa también estaban los cuerpos del colombiano Daniel Mosquera y de Francisco Rodríguez, ambos viajaban en el bus accidentado.

Monseñor Ulloa solicitó a los transportistas más prudencia y responsabilidad en el manejo para evitar accidentes de tránsitos. “ Demandamos una regulación más severa”, agregó Monseñor Ulloa.

 

Ayer, también se realizaron los honras fúnebres de Marcelino Jiménez, José Nicolás Cruz, de 50 años, y Juan José Castillero.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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