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¿Dónde quedaron los ideales de Gallego?


Un capital de casi B/. 2 millones y unos 654 asociados hábiles y 900 inscritos, componen hoy la Cooperativa Esperanza de los Campesinos de Santa Fe de Veraguas, que hace más de 30 años aupara el desaparecido sacerdote Héctor Gallego.
Sin duda, una pujante actividad de producción que inició cuando unos 10 productores unieron ingresos que no superaron los B/. 4.50 para la compra de un saco de sal morena, por considerar que este ingrediente por no producirse en el área, podría ser el cimiento del cooperativismo por el que Gallego recorrió montañas y caminos impenetrables para llevar ese mensaje de superación.
En esa época la cuota era de 0.10 centavos y hoy día Aquilino Pinto, quien preside la Junta de Directores del gremio, explicó que actividades económicas de consumo como el procesamiento de Café Tute y Santa Fe, un restaurante que colinda con las instalaciones de la cooperativa, un supermercado y el mercadeo de lo producido (sólo en Veraguas), son la esencia del éxito alcanzado hasta el momento.
Para ello los cooperativistas adquirieron un camión que tres días a la semana sale con lo producido, y como dijo, logra un buen mercado sólo a nivel regional.
Humilde y luchadora, son términos que pudieran definir a este ente, constituido legalmente el 10 de julio de 1969, que hoy es parte de la Asociación de Pequeños y Medianos Productores (APEMEP), sin embargo, actualmente una estructura bien definida dirige sus rumbos, aunque para muchos no por el sendero propuesto en sus inicios por Gallego.
Pinto, quien se ha reelegido en el cargo anual tres veces, señaló que a la Junta de Directores le sigue la de Vigilancia, encargada de la parte operativa de la organización y un Comité de Crédito, que decide la concesión de préstamos, basados en una serie de requisitos establecidos.
CRITICAS E INTERROGANTES
A pesar de la evidente pujanza, las críticas de quienes consideran que la esencia altruista por la que parece haber sido castigado el cura con su desaparición, se ha perdido, no escapan, pese a que casi el 10% de los 11 mil habitantes de este distrito son agremiados.
Edilma Gallego, hermana del sacerdote, fue clara al indicar que los objetivos por los que surgió la idea de una cooperativa se han desviado, hacia el mero comercialismo, sin embargo, en palabras bíblicas sostuvo "una semilla cae en tierra fértil y otra en tierra estéril".
Más adelante, durante los actos de conmemoración del trigésimo aniversario de desaparición de Héctor, cuestionó el papel que desempeña en Santa Fe, la cooperativa.
Dejó entrever que quienes deberían ser los más beneficiados, los indígenas de los sitios más remotos de Veraguas que apenas sobreviven, están excluidos del organigrama de Esperanza de los Campesinos.
Temblorosa, sumida en llanto, pero segura y enérgica, Edilma lanzó duras críticas a la asociación, instándola a ser más que una mera cooperativa y un supermercado y convertirse en un apoyo verdadero.
Frente a cientos de visitantes y en una tarima improvisada justo en los predios del supermercado, Gallego fue enfática en que éste, el único respaldo de los que creyeron en lo predicado por el padre, ha desviado el verdadero rumbo por el que fue concebido.
Más sutil y sin precisar, Monseñor Oscar Brown, obispo de la Diócesis de Santiago, manifestó durante la homilía celebrada el pasado sábado, que "el cooperativismo debe volver a sus inicios".
Al cuestionarlo a solas, Brown prefirió ser comedido, no obstante, subrayó que vivimos en una comunidad de consumo, hedonista y violenta, por lo que una empresa formada en el espíritu de la solidaridad puede "contagiarse del ambiente y volverse lucrativa, lo ideal es que se conserve el espíritu evangélico".
Aunque se abstuvo de confirmar que estas características se ajusten a la realidad actual de la cooperativa promovida por Gallego, pidió que se retome la "frescura inicial por la que apreció y que podría perderse porque nos ponemos viejos"...
Jacinto Peña, quien la presidió siete veces y además alojó a Héctor hasta antes de que fuera arrebatado de esta región, situada a más de una hora de Santiago, no le restó méritos su desempeño, pero recomendó cambios.
Como miembro fundador sugirió reformas en la administración, "es necesario cumplir una misión, lo que no se logrará si perdemos la visión".
Mencionó que es básico que los directivos no pierdan de vista los objetivos que la originaron por "irse tras el dinero".
Por otro lado, Peña coincidió con Pinto en que el capital en operaciones comerciales casi alcanza los B/. 2 millones y añadió que poseen un capital social de un cuarto de millón (B/. 250 mil).
IDEALES IMPERECEDEROS
Francisco Atencio, vicepresidente del gremio, no comparte las críticas, lo mismo que Andrés Rodríguez, quien en medio de sollozos, la describe como uno de los factores de desarrollo defendido por Gallego.
Atencio destacó que los asociados y hasta los aspirantes a socios son capacitados, lo que se constituye en un ingrediente fundamental en el avance obtenido hasta el momento, tal como anhelaba su inspirador.
Prosiguió, los que desean integrarse reciben adiestramiento sobre los deberes, derechos y principios que poseen como miembros, además de los valores y servicios que brinda la organización.
En este último aspecto precisó que existe servicio social, entendido como aquel por el que no se cobra y el de venta y transporte que sí es pagado.
Lo social incluye la contribución que brindan en cuanto a mejoras de caminos, reparaciones de escuela y la capilla, asistencia médica, a los asociados.
Además, reciben capacitación sobre manejo agronómico, sobre todo, en el rubro café que es el principal, de manera de obtener mejores resultados en la productividad de las fincas.
En cuanto a lo operativo, dijo que se entrena al personal de acuerdo al área en que se desempeña, por ejemplo en gerencia, contabilidad, venta, entre otras. La administración de los fondos está en manos de un gerente y tres auxiliares de contabilidad.
Los capacitadores son proporcionados, en ocasiones, por algunos organismos que también los financian, pero otras corren por cuenta de la cooperativa o del Instituto Panameño Cooperativo (IPACOOP), de quien también reciben orientación, al igual que del Instituto Cooperativo Interamericano (ICI).
Por su parte, Malia Urriola, quien reside en El Cedro, a pocos minutos de Santa Fe, recuerda a un hombre entregado a Dios, sencillo, que con sus "camisas viejitas por tanto trabajo", iba de casa en casa llevando el mensaje de unirse contra la explotación en una cooperativa, para acabar con los bajos salarios y lograr la superación propia.
Malia, una anciana con 4 hijos, que compartió gratos momentos junto a Héctor, dijo que una vez él se presentó "con un señor que creo que era su amigo y que era gringo, para que nos explicara lo que era una cooperativa".
En palabras breves, pero de mucho significado para ella, no cree que la línea por la que fue creada Esperanza de los Campesinos se haya desviado, por ello continúa caminando año tras año los 9 de junio para no dejar morir el recuerdo del sacerdote.
Juliana Pineda, opina lo mismo que Malia. Y es que para ella, Santa Fe no ha olvidado a Gallego y menos lo que él les enseñó. Aunque para entonces debió estar muy pequeña, aún lleva en su mente las palabras del párroco.
Teófilo Guevara, de unos 80 años, confesó que al principio no sabían qué era una cooperativa e informó que aquel que Malia creía gringo, era Mario Pérez, quien los instruyó con respecto al tema.
Poco a poco fueron haciendo conciencia del aporte que debían hacer y la necesidad que se les educara y asociándose en grupos de alrededor de 20, "lo que fue creciendo más adelante".
Aunque añadió que en la actualidad tienen "vicios y hasta carro", lo que no se veía cuando apareció, aún forma parte de esta estructura, que según dijo, trata de mantener vivo el pensamiento dejado por el cura.
RECUERDOS Y TESTIMONIOS DE UN PUEBLO
Teófilo no perdió la oportunidad para recordar que siempre le pidió a Héctor que "no anduviera solo, pero a él no le gustaba que nadie lo acompañara".
Al igual que Malia, relató que cuando se perdió Gallego sólo el pueblo lo buscaba. "Lo buscamos por el río, por la carretera, por todo esto (señalando un monte) y nada", agregó Malia.
Dijo también que los guardias parecían indolentes ante la preocupación colectiva, peor aún, se burlaban de lo que se hacía para recuperarlo y "no movían un dedo, como si estuvieran al tanto y no hubieran querido", insinuó Téofilo.
Un sentimiento de tristeza, no sólo por la desaparición sino también por la infructuosa labor de búsqueda efectuada hasta el momento, se dejó sentir este 9 de junio en la comunidad de Santa Fe.
Su hermana, Edilma, supo reconocer que la memoria de Héctor no ha muerto entre los moradores de esta región, pero en cuanto a la cooperativa y su papel, la situación ha cambiado.
En un discurso emotivo, con el que se dirigió a un público atento que parecía no estar cumpliendo una rutina, sino estar promoviendo nuevas iniciativas para traer a Gallego de vuelta a estas tierras, Edilma cuestionó a Esperanza de los Campesinos.
Sumida en llanto, dijo no haber recibido ni un comunicado de apoyo en tantos meses de lucha para que las excavaciones no sean suspendidas, como pasó antes del 10 de diciembre de 2000, cuando se reanudaron. "Esta no debe ser una cooperativa o supermercado más, sino un servicio al campesino que está en la montaña".
La oportunidad fue propicia para que Edilma expresara a los campesinos: "Gracias por hacer este valioso homenaje a mi querido y recordado hermano y por hacer que la palabra de Dios se cumpla cuando dice que la ofrenda aún después de morir, habla sobre los verdaderos seguidores de Cristo".


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15739
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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