COMO unos "ángeles" califican Joseph y Leyda Johnson a los cabos Luis Marciaq y Luis Carlos Santamaría, quienes salvaron la vida a su hijo, el pequeño Jeremy, de tres años.
Ellos viven en Santa Mónica, corregimiento de Tocumen y el 19 de diciembre de 2005 la vida del niño estuvo en peligro.
Todo inició con una fiebre de 38 grados que obligó a sus padres a bañarlo con agua fría.
El dolor, la angustia y la impotencia de ver en peligro la vida de su hijo vendría horas después cuando al intentar bajarle la calentura, el niño se cayó de los brazos de su madre, golpeándose fuertemente en la cabeza.
La contusión produjo que el niño convulsionara y a la vez le causó un paro respiratorio.
Aquel día el rostro de Jeremy se tornó morado, su mirada estaba perdida, el cuerpo flácido y débil, pero gracias a Dios y a la labor de dos oficiales de la Policía Nacional que se encontraban en la entrada de Villa Catalina en Juan Díaz (lugar de los hechos), el niño sobrevivió.
Los cabos Marciaq y Santamaría tienen capacitación en primeros auxilios y no dudaron en poner en práctica sus conocimientos.
Fue Marciaq quien abrió las vías respiratorias de Jeremy y logró darle respiración, mientras que el cabo Santamaría despejaba la congestionada vía en camino hacia la Policlínica J.J. Vallarino.
Al llegar al centro hospitalario recibió las atenciones médicas de la doctora Anamaris Mckay, médico pediatra.
La atención de estos policías fue fundamental. Así lo reconocieron luego los médicos.
Para Joseph Johnson, si los cabos no hubiesen estado patrullando el área, "otra historia se narraría sobre la vida de mi hijo Jeremy".
Jeremy se encuentra recuperado y después de lo ocurrido, no presenta lesiones cerebrales.
Jeremy es un amante de los dinosaurios y los fósiles.
En Panamá hay alrededor de 15 mil unidades policiales, según reveló recientemente el director de esta institución, Rolando Mirones.
"Dos ángeles" lo salvaron
Estos policías están capacitados en primeros auxilios, lo que hizo efectiva la acción.